17.3.12

Diagnóstico acertado: el efecto Dunning-Kruger

Nota del editor: Debo dar gracias a @matemosalasba el haberme dado la respuesta a un mal que vengo acarreando desde hace tiempo. Pero sé que no soy el único. Gracias

Efecto Dunning-Kruger
El efecto Dunning-Kruger es un fenómeno psicológico según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas, debido a que su propia incompetencia les dificulta reconocer sus errores y evaluar la competencia de los demás.
El fenómeno fue demostrado en una serie de experimentos realizados por Justin Kruger y David Dunning, de la Universidad de Cornell (Nueva York, EE. UU.). Sus resultados fueron publicados en el Journal of Personality and Social Psychology de diciembre de 1999.1
Kruger y Dunning investigaron cierto número de estudios previos que tendían a sugerir que en diversas habilidades como la comprensión lectora, conducción de vehículos de motor, y juegos como el ajedrez o el tenis, “la ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento” (como dijo Charles Darwin). Su hipótesis es que, en una habilidad típica que los humanos poseen en mayor o menor grado,
    Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad.
    Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.
    Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.
    Si pueden ser entrenados para mejorar sustancialmente su propio nivel de habilidad, estos individuos pueden reconocer y aceptar su falta de habilidades previa.

Los investigadores quisieron probar estas hipótesis en sujetos humanos, estudiantes de la universidad de Cornell, que estaban matriculados en varias carreras de psicología.
En una serie de estudios, Kruger y Dunning examinaron las autovaloraciones en razonamiento lógico, gramática y humor. Después de haberles mostrado las puntuaciones de sus tests, preguntaron a los sujetos su estimación sobre la posición obtenida en la clasificación, resultando que, mientras que el grupo de los competentes estimaba bastante bien su clasificación, los incompetentes sobreestimaban su posición. Como Dunning y Kruger dijeron:
Tras 4 estudios, los autores encontraron que los participantes que puntuaron en el peor cuarto del total en las pruebas de humor, gramática y lógica, sobreestimaban con mucho su habilidad y su resultado en prueba. A pesar de que las puntuaciones de las pruebas los colocaban en el 12% peor, ellos se consideraban entre el 62 por ciento.
Mientras tanto, la gente con conocimiento real tiende a subestimar su competencia.
Un estudio posterior sugiere que los estudiantes más incompetentes mejoran tanto su nivel de habilidad como su habilidad para estimar su posición en la clasificación sólo tras recibir muchas clases en las habilidades que no tenían.
Daniel Ames y Lara Kammrath extendieron este trabajo a la empatía, y a la propia percepción de ésta.
Algún otro trabajo de Burson Larrick y Joshua Klayman ha sugerido que el efecto no es tan obvio y quizá es debido a los niveles de ruido y a los prejuicios.
Dunning y Kruger ganaron el premio Nobel en el año 2000 por su trabajo.
Fuente

15.3.12

Adictos

Ya no saben que inventar pero siempre sale algo. La televisión puede hacer cualquier cosa de cualquier cosa. Justo ayer veía que en China hacen un reality con los condenados a muerte. Hasta con eso hacen TV.
Pero si de rarezas se trata, ahora tenemos una nueva posibilidad: My Strange Addiction, un reality de adicciones raras o manías que tiene la gente. y la verdad que hay de todo, desde una piba que toma nafta hasta otra que come comida para gatos pasando por otro caso cuya adicción es comer papel higiénico. Incluso hay gente adicta al esmalte de uñas. Miren. Hay gente para todo





Desagües

La reunión era a las ocho. Cómo todas estas reuniones siempre hay alguien a quien esperar o que se hace esperar. Hasta que se calientan todos y empieza. Esté quien esté y falte quien falte. Yo creí que estaban esperando a Bonfatti, pero Bonfatti nunca llegó. Ahora que recuerdo no sé si Bonfatti vino en la campaña. Me falla la memoria. Otra cosa que me falla son las fuentes periodísticas que tengo. Son un desastre. Yo manejaba que la expectativa de gente iba a hacer estallar el recinto legislativo. Durante un momento pensé que quizás se quedaron cortos con las sillas. A lo mejor calcularon mal y se quedaron cortos con el lugar. Pero al final tuve razón: no fue nadie. Salvo nosotros. Y los mismos de siempre.
Que te inviten a la apertura de sesiones legislativas de una ciudad cómo San Cristóbal es cumplir un compromiso. Es algo que uno hace por compromiso, no porque quiera hacerlo. Salvo que uno sea concejal. O intendente. O secretario del ejecutivo. Desde hace años este evento se ha vuelto un verdadero bodrio. Tanto es así que pienso decirle a Cristian que presente un proyecto de sorteo de un 0km al asistente a la apertura de sesiones pero creo ni así la gente va a ir. Ni por el auto ni por Cristian.
La inauguración de sesiones se ha vuelto un plomo porque uno ya sabe que va a pasar. Diametralmente opuesto al plano nacional, nuestras inauguraciones se caracterizan por no generar nada. Absolutamente nada. Hasta me imagino a Horacio quejándose el día antes y a Germán juntando cosas una semana antes para ponerlas en un papel. Porque para el que no sepa, el intendente lee su discurso.
Perlitas aparte, el discurso de Horacio Rigo lejos estuvo de ser sustancioso. Si vamos a evaluar podemos decir que es un discurso continuista, continuista no sólo en el plano de gestión sino en el plano de la tradición. Uno está acostumbrado a escuchar otro tipo de discursos de inauguración sesiones, los disfruta en el caso de la presidenta o se ríe cuando lo hace Macri, el rey de los furcios. Pero todos tienen algo en común: no sólo hacen el repaso de lo hecho sino que adelantan lo que van a hacer, marca un marco de referencia de las líneas de gestión y trabajo de un ejecutivo, básicamente hacia donde apunta. Aunque mientan.
En San Cristóbal no es así. En San Cristóbal de lo único que se habla es de lo hecho. Es decir, de mantenimiento. No estoy mintiendo. En la inauguración de las sesiones legislativas del Concejo Municipal de San Cristóbal se habla de desagües, alumbrado, ripiado y cosas por el estilo. Y de que no hay plata. Nada más. Obras, lo que se dice obras, naranja pal cantor. De hecho la única conclusión más o menos positiva es que faltan dos manzanas para terminar las cloacas del lado oeste (al comienzo de obras del lado este nadie hizo referencia), una obra que comenzó hace años a usarse políticamente, y el Liceo, que al parecer es lo único que crece dentro de la Municipalidad. 
Pobre. Muy pobre. Pero eso no es lo más importante. Lo más importante es que en el plano de la gestión Horacio Rigo no anunció nada. Pero nada de nada. Como tampoco lo hizo el año pasado. Es decir que está gestión no tiene idea de lo que va a hacer el año que corre más que pagar sueldos y prestar los mismos servicios. No hay otros objetivos. Algo muy loco loco loco es que Carlos Cattaneo, presidente del HCM manifestó sus intenciones de avanzar en el tema de presupuesto participativo, proyecto presentado por los justicialistas el año pasado. Lo que me pregunto es como se va a avanzar en presupuestos participativos si no hay plata ni proyectos. Vamos a terminar decidiendo si queremos una cuneta o un poste de alumbrado.
Lo mejor de todo es que no fue largo, algo que a estas alturas no sé si fue malo o fue bueno. Que el mismo intendente diga que su discurso (leído) iba a ser breve no pinta bien la cosa. Para ser sincero fui porque Cristian me invitó y dadas las circunstancias voy a tener que ir todos los años. La que me espera. Espero que lo que viene sea diferente. Espero.

14.3.12

Una cuestión de fe



Ricardo Gutman

Debemos agradecer, no sé a quién, que los guionistas de The Walking Dead hayan dado el volantazo necesario para levantar ese somnífero en que se había convertido la serie. Si me preguntás a mí, ya era hora de que se ponga seria la cosa. Básicamente porque se estaba diluyendo, desgranando, un lugar donde sólo Shane salía ganando. Y no soy partidario de tipos como Shane. El lunes, a las tres de la mañana, después de bajarlo por la red, terminé de ver Better Angels, el anteúltimo episodio de esta temporada de The Walking Dead. Temporada que me las fumó cuando la cortaron allá por octubre y como todo el mundo tuve que esperar hasta febrero. Alguna vez nos explicarán si es una cuestión marketing. Sinceramente espero que se haga una costumbre la de levantar la serie en los últimos capítulos de la temporada para dejar el gancho puesto para la próxima. No digo que no sea válido, digo que dosifiquen mejor. El problema es que empezaron muy arriba.  
Estos últimos dos episodios le pusieron la carga emotiva que se venía relajando desde el fusilamiento obligado de Sophie. Esta no es una serie de zombies. Todo aquel que la vea debe entender eso. El zombie es un riesgo, no menos peligrosos que los humanos que andan desperdigados en grupo, paranoicos; miedosos. Y armados. En momentos hasta parecen decorado. La serie es Rick. Siempre fue Rick. Y es por eso que la confusión de Rick en todos estos episodios hizo que The Walking Dead quedase en un stand by donde Shane era el encargado de conducir la tensión. Si bien la búsqueda de Sophie en la que se vio involucrado el grupo sirvió para adentrarse mejor en cada personaje en última instancia terminó por convertirse en un bodrio. En medio de esos capítulos llenos de historias de relleno, Shane se transforma en el centro de la serie básicamente porque Rick empieza a desentenderse un poco de su responsabilidad de líder. La tensión se manifiesta entre aquel que quiere ser líder pero no es legitimado y el que es aceptado como líder pero todavía no acepta su función. Antes que llegue Rick el grupo funcionaba en lo que podría llamarse una dictadura blanda comandada por Shane, situación que se aceptaba básicamente porque hacía un mes todo rastro de civilización se había ido al carajo y había que reorganizarse. Hasta ahí era entendible. Hasta que llega Rick. Ahí empiezan los conflictos.
La toma del prisionero marca el alejamiento definitivo de ambos personajes. Shane es el cinismo funcional con el que nos manejamos en la realidad, Rick es la proyección de lo correcto/posible, el que cree que las cosas están mal y deben ser de otra manera. Shane ya perdió la fe. Rick se debate entre perderla y no perderla. Es ahí donde Dale se hace fuerte porque Dale sabe que Rick no puede darse el lujo de perder la fe. En medio del caos lo único que prevalece es la fe, sino no hay manera de seguir. La muerte de Dale acelera y cataliza el conflicto en Rick hasta llevarlo a comprender lo que Dale quería decir. Después de ahí no hay vuelta atrás para ambos, ya no hay nada más que maquillar. Si hubo una amistad fue en otro tiempo, en otro lugar, en otra dimensión.
A la larga o a la corta las cosas llegan, por más que hagamos lo posible y lo imposible por retardarlas. Rick fue entendiendo que el desenlace final del último episodio era imposible de evitar. Uno de los dos debe irse. Ninguno de los dos quiere irse. Entonces uno de los dos debe morir. La decisión de Rick es inmolarse o sobrevivir. Shane a estas alturas no tiene dudas respecto a eso: no quiere ser Rick, quiere lo que Rick tiene, que no es nada que el no pudiese tener, pero no lo tiene. Si yo hubiese conocido a Shane lo hubiese mandado a comprarse un perro y sacarlo a pasear, así tenía una vida. Sigamos. Y Rick elige. Obligado quizás, pero elige. Y al hacerlo zanja la cuestión del liderazgo. Ya no hay dudas. Lo que queda para más adelante es sustancioso, no hay que olvidar que Merle, el hermano de Daryl, todavía anda a las vueltas. La tercer temporada promete mucho, con 16 episodios,  incluso antes de terminar la segunda. Espero que no se caiga en el tedio en el que cayó la serie esta temporada.
Si se me permite la analogía, los conflictos en The Walking Dead son políticos porque básicamente son conflictos por el poder. No sólo de quien lo maneja sino también de como el resto se acomoda dentro de la estructura. El más interesante es Daryl, que poco a poco crece en la trama en la medida que su realidad va cambiando. De ser casi un animal va transformándose paulatinamente en una persona. Todo lo que Shane pierde en el camino de humano lo va tomando y puliendo Daryl. Y viceversa. Daryl tiene algo muy interesante, alguien que conserva algo desde sus comienzos en la serie, algo que la mayoría no tiene: Daryl nunca duda. Glenn pobrecito todavía trata de encontrar su lugar en el mundo. El papel de las mujeres todavía no es tan preponderante, de hecho parecen estar sujetas a cómo pueden acomodarse en base a lo que hagan los hombres, sean esposos, amantes ocasionales, padres o amigos. A modo de pronóstico supongo que ahora Lori va  a estar un poco más tranquila en ese ida y vuelta que planteaba entre Shane y Rick y Andrea va a ver de que manera puede acomodarse en el esquema, donde considero muy probable que quiera cepillarse a Glenn o a Rick ya que es muy parecida a Shane en eso de envidiar vidas. Párrafo aparte quizás es la llamativa ausencia en la serie de mujeres. Pienso que si hubiera más mujeres en ese mundo no habría tanto lío. El drama es que está lleno de hombres. Veremos que pasa.  

16 veces

Y le avisa
16 veces le repite
que tenga cuidado al cruzar la calle
que los sueños que lo despiertan
no son
la mayoría de las veces
los mas lindos.
Que el sonido
de un instrumento musical
agitado por diestras manos
produce sibilantes sonidos,
hipnóticos,
atractivos,
narcóticos.
Que las variantes matemáticas
suelen aplicarse en la economía
y que no está mal que le gusten
los días de lluvia.

Le comenta también
como al pasar y
susurrando
leve
en su oído
que le gusta dormir
entre las hojas
y mojarse con el rocío matinal
porque despabila.
Se lo dice suave
mientras se aleja
y se pierde entre el verde pasto.

No alcanzó a ver su rostro,
criatura extraña.
Solo recuerda
esos extraños consejos,
dejados al pasar
en una siesta calurosa
y los recuerda siempre,
16 veces repetidos,
cada vez que comienza
a llover.

Guillermo Gutman. Hermano escribe poesías. Y actúa también. Los abogados están muy al pedo

13.3.12

Un día de lluvia



San Cristóbal, hoy.

Lluvia venidera



Hoy llueve. Y es una bendición. En muchas otras partes del mundo no llueve. Mucha gente incluso no ha visto llover nunca. Cómo algunos niños keniatas. Y cuando la lluvia cae en Kenia hay que prepararse. Mientras tanto, en el tiempo que transcurre entre lluvia y lluvia,  para que los niños sepan que hacer los grandes le cantan una canción para cuando la lluvia llegue. Cómo hacían los rapsodas y juglares. Y los chamanes por estas latitudes. Kothbiro quiere decir "lluvia venidera" en Luo. Para que sepas que hacer cuando la lluvia viene.

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