17.5.12
11.5.12
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(...) Billy Pilgrim bajó las escaleras con sus fríos y marmóreos pies. Se dirigió a la cocina, y allí la luz de la luna le llamó la atención sobre una botella de champaña medio vacía que había sobre la mesa de la cocina. ¡Era todo lo que quedaba de la fiesta! Alguien había tapado otra vez la botella. Y parecía decir: "¡Bébeme!"
Por lo tanto, Billy la destapó con los dedos, sin sorprenderse de que no hiciera ruido alguno. El champaña estaba muerto.
Billy miró el reloj que había sobre la cocina de gas. Tenía una hora de tiempo para matar hasta que llegara el platillo. Se fue a la salita, balanceando la botella como si fuera una campana, se sentó en una butaca y puso en marcha el televisor. Entonces, tras de haberse aislado ligeramente del tiempo, vió la última película, primero al revés, de fin a principio, y luego otra vez, en sentido normal. Era una película sobre la actuación de los bombarderos americanos durante la Segunda Guerra Mundial y sobre los valientes hombres que los tripulaban. Vista en retroceso, la historia era así:
Los aviones americanos, llenos de agujeros, de hombres heridos y de cadáveres, despegaban de un aeródromo de Inglaterra. Al sobrevolar Francia, se encontraban con aviones alemanes de combate que volaban hacia atrás, aspirando balas y trozos de metralla de algunos aviones americanos destrozados en tierra, que alzaron el vuelo hacia atrás y se unieron a la formación.
La formación volaba al revés hacia una ciudad alemana que era presa de las llamas. Cuando llegaron, los bombarderos abrieron sus portillones y, merced a un milagroso magnetismo, redujeron el fuego, concentrándolo en unos cilindros de acero, que aspiraron hasta hacerlos entrar en sus entrañas. Fueron almacenados con todo cuidado, en hileras preparadas para ello, los recipientes de fuego. Pero allí abajo, los alemanes también tenían sus propios inventos milagrosos, consistentes en largos tubos de acero que utilizaron para succionar más balas y trozos de metralla de los aviones y de sus tripulantes. Pero todavía quedaban algunos heridos americanos, y algunos de los aviones estaban en mal estado. A pesar de ello, al sobrevolar Francia aparecieron nuevos aviones alemanes, que solucionaron el conflicto. Y todo el mundo estuvo de nuevo sano y salvo.
Cuando los bombarderos volvieron a sus bases, los cilindros de acero fueron sacados de sus estuches y devueltos a Estados Unidos de América en barcos. Allí las fábricas funcionaban de día y de noche, extrayendo el contenido peligroso de los recipientes. Lo conmovedor de la escena era que el trabajo lo realizaban, en su mayor parte, mujeres. Los minerales peligrosos eran enviados a especialistas que se encontraban en regiones lejanas, cuya tarea consistía en enterrarlos y esconderlos bien para que así no volvieran a hacer daño a nadie.
Los pilotos americanos mudaron sus uniformes para convertirse en muchachos que asistían a las escuelas superiores. Y Hitler se transformó en niño. Todo esto lo imaginaba Billy Pilgrim, en la película no estaba. Porque Billy extrapolaba. Y se imaginó que todos se volvían niños, que toda la humanidad, sin excepción, conspiraba biológicamente para producir dos criaturas perfectas llamadas Adán y Eva
Kurt Vonnegut. Matadero 5
9.5.12
Naranja, rojo, amarillo
La obra se llama Naranja,rojo,amarillo y pertenece a Mark Rothko. Ayer martes se subastó en 86 millones de dólares.
7.5.12
6.5.12
100 cosas que me rompen soberanamente las pelotas
Ricardo Gutman
La verdad, no sé porque nunca hice una lista como ésta. Es terapeútico. Me parece que me voy a tomar el trabajo de hacerla semanalmente. Acaba de nacer una nueva sección. Siempre digo lo mismo.
1. Estoy harto del Soñando Por Cantar.
2. Estoy harto de La Soñada.
3. Estoy harto de caretearla.
4. Estoy harto de estar obligado a caretearla.
5. Estoy cansado de las producciones ladris en la TV Pública.
6. Estoy cansado de los gurúes de Twitter.
7. Estoy cansado de los tweetstars.
8. Estoy podrido de los tweetstars de cuarta.
9. Ya no soporto a Arjona.
10. Estoy podrido de escuchar que Ideas del Sur es la cosa más grossa del mundo. Trabajar ahí debe ser una verga.
11. Me tiene las bolas por el piso Personal y su servicio de mierda.
12. Me tiene las bolas al piso la promesa de Arnet de los 3 megas.
13. Me enerva de manera que no recuerdo que giles que dicen “porqué no expropiaron YPF antes” sean legisladores nacionales.
14. Estoy cansado de los boludos que no entienden que viven en un sistema capitalista y que, por lo tanto, te la tenés que aguantar.
15. Estoy harto de los boludos que creen que no sé que estoy viviendo en un sistema capitalista.
16. Estoy harto de los boludos que no entienden porque pienso lo que pienso si se perfectamente que vivimos dentro de un sistema capitalista.
17. Estoy cansado de los comercios locales, que te cobran todo más caro.
18. Estoy cansado de que me venden zapatillas de segunda a precios de primera.
19. Estoy cansado de que no haya un cine en San Cristóbal.
20. Estoy cansado de cambiar la garrafa.
21. Estoy harto de la derecha.
5.5.12
En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse
Ricardo Gutman
Hace mucho tiempo que dejé de comprar la Barcelona por lo tanto es lícito decir que hace mucho tiempo que no la leo. La verdad, no sé por qué. Capaz que por los mismos motivos que dejé de comprar la Caras y Caretas: gastaba dinero en algo que no me sumaba más. Y que de última no me reflejaba en nada porque para andar discutiendo sobre los errores del gobierno todavía sigo poniendo la cara lo suficiente en cualquier discusión que se abre. Y ver como le pegan a Macri y su gabinete ya a esta altura no causa gracia sino más bien preocupación.
Es verdad, uno compra los medios gráficos por sus tapas y esa es quizás la mejor virtud de la Barcelona, virtud que al mismo tiempo es su mayor debilidad porque lo que está adentro nunca fue mejor que lo que está afuera, que lo que sus tapas vendía. Tuvo tapas antológicas. La de la última edición es espectacular, cosa que debo agradecer a Luciano Andreychuk, que la publicó en Facebook. Ha tenido tapas "futuristas" como estás:
Tapas durísimas como estás:
O geniales como estás:
Y de hecho las tapas nunca fueron lo mejor de la revista. Lo mejor de la revista son sus contratapas, imágenes mucho más efectivas como línea editorial que los quince mil caracteres en contratapa de Feinnman los domingos. O que los treinta mil semanales de Verbitsky. Contratapas que ameritan que con ellas se armen expsiciones, como de hecho se hace.
Lo cierto es que lo de adentro nunca alcanzó a lo de afuera. Y eso que la sección de Cartas de Lectores es de colección, sobre todo por el hecho de constestarle de manera brillante a una inmensa cantidad de pelotudos que escriben a la revista con la sola intención de chicanear. No sé si soy yo pero yo esperaba que con el tiempo la Barcelona se convirtiese en la SexHumor de nuestros tiempos, más que nada porque considero que el clima de época da para eso y porque para aquellos que todavía nos gusta leer en papel necesitamos una revista así, como la SexHumor. Algo de que sentirnos orgullosos. Que se yo, entrar a una peluquería y poder elegir entre otra cos que no sea la Viva, Gente o Paparazzi. No le quito mérito a ninguna de esas revistas pero de última son variaciones de lo mismo. Como todo. Siento que la Barcelona poco a poco va perdiendo la oportunidad de pasar a la historia como una publicación de peso. No por eso no tiene ganado un lugar en la historia gráfica argentina pero ese lugar va a ser ocupado gracias a sus tapas procaces más que a sus contratapas lúcidas, no así por el contenido. Una lástima.
De igual manera siempre guardo dentro mío una fichita, una íntima posibilidad de que la torta puede volcarse en cualquier momento, algo parecido a lo que me pasa con el kirchnerismo, que no es el sumum de lo popular (debo reconocer que todavía son demasiado "capitalistas" para mi gusto) pero de vez en cuando se pegan una medida como la de YPF y te das cuenta de que es por ahí más que por otro lugar donde se puede construir la unidad popular. El desafío es otro. El desafío es continuarlo. Para arriba.
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