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27.5.12
Prejuicio de Monster
Mi primer experiencia, digámosle real, con el animé fue Death Note, serie de la cual hice una sinopsis, una opinión, que si quieren pueden leer como para refrescar la cosa. SuperCampeones, Mazinger Z , Robotech y DragonBall son los animé que más recuerdo pero jamás leí sus mangas. Nunca fui un fanático, digamoslo así. Siempre fue más entretenimiento que otra cosa. Hoy volvería a ver Robotech, ya de grande, para agregarle otras cosas. Es por eso que Death Note estuvo copada de ver, fue el primer animé que miré concientemente que tenía recursos argumentativos más allá de las peleas, las piñas y las maniobras lisérgicas dentro de una cancha de fútbol. Pensar que había gente que creía posible de hacer las maniobras de los hermanos Korioto o que la chilena se hacía girando en el aire y cayendo sobre sus pies cual Oliver Atom. Debo reconocer que estuvo bueno ver Death Note. De ahí a explorar hay un solo paso. Intenté seguir la fiebre con Evangelion pero me dormí. Es decir, me durmió. Un bodrio del cual no hablaré mucho porque no miré mucho más que diez capítulos. En el interín, recomendaciones al por mayor. Internet puede confundirte muy fácilmente. En ese lapso me recomendaron Ghost in the Shell, que vuelva a ver Evangelion o que mire una que se llama Code Geass. Ahora que recuerdo también vi una media boluda de una historia de amor que nunca se realiza de dos adolescentes que se desencuentran o algo así. El pibe va en un tren y hace un frío de morirse y habla sólo y busca a una chica que nunca llega y así sustantivamente diría el chavo. Pero el problema en sí fue Evangelion. Quizás me acostumbré tanto al subtítulo que doblada me produjo algo de rechazo. Quizás Mazinger Z es mi límite en cuanto a mechas. Quizás ya estoy podrido de las peleas sin sentido. No sé. La cuestión es que dejé de ver animés. Hasta ahora, en que empecé a fumarme Monster.
22.5.12
Animales Sueltos
Ricardo Gutman
Me gusta el nombre del programa. Animales sueltos. No es un programa que sigo ni que mire, de vez en cuando lo dejo un rato. Me gusta ver como Fantino actúa el interés genuino por algo que no le importa. Esa es la espina de todo periodista, de todo entrevistador: hacer notas que no le mueven el amperímetro. No de la gente, que de última es discutible, sino del que entrevista. Me ha tocado en su momento y es muy feo. Claro que por un buen sueldo lo hacés. No era mi caso. Pero la producción de Fantino estuvo certera en entender que el rubio es uno de los mejores entrevistadores del país. Si no cabe recordar ESPN Estudio, un excelente programa donde Fantino demostraba aptitudes excepcionales para la entrevista. En Animales Sueltos han decidido ir a la entrevista, exprimir eso. Y lo celebro. aunque pase gente como Aldo Rico. Otras veces tenés la suerte de que vaya gente como Gabriel Rolón. No sé si midió o no, pero la entrevista dejó cosas muy copadas.
“Lo que se interpone entre nosotros y la muerte es el deseo” dijo Rolón, que para mí es un tipo con una sensibilidad muy grande, a modo de justificación terapéutica del deseo, del deseo como motor de la vida. De acuerdo a lo dicho por el psicólogo el que no desea es el que cae en un estado depresivo. El depresivo no desea porque percibe la futilidad de las cosas: “para que voy a hacer esto si en realidad me voy a morir”. Y esto para cualquier psicólogo es síntoma de una enfermedad, que de hecho lo es, clínicamente hablando. Pero no por eso es menos realista. Ni menos sincera.
Me gusta el nombre del programa. Animales sueltos. No es un programa que sigo ni que mire, de vez en cuando lo dejo un rato. Me gusta ver como Fantino actúa el interés genuino por algo que no le importa. Esa es la espina de todo periodista, de todo entrevistador: hacer notas que no le mueven el amperímetro. No de la gente, que de última es discutible, sino del que entrevista. Me ha tocado en su momento y es muy feo. Claro que por un buen sueldo lo hacés. No era mi caso. Pero la producción de Fantino estuvo certera en entender que el rubio es uno de los mejores entrevistadores del país. Si no cabe recordar ESPN Estudio, un excelente programa donde Fantino demostraba aptitudes excepcionales para la entrevista. En Animales Sueltos han decidido ir a la entrevista, exprimir eso. Y lo celebro. aunque pase gente como Aldo Rico. Otras veces tenés la suerte de que vaya gente como Gabriel Rolón. No sé si midió o no, pero la entrevista dejó cosas muy copadas.
“Lo que se interpone entre nosotros y la muerte es el deseo” dijo Rolón, que para mí es un tipo con una sensibilidad muy grande, a modo de justificación terapéutica del deseo, del deseo como motor de la vida. De acuerdo a lo dicho por el psicólogo el que no desea es el que cae en un estado depresivo. El depresivo no desea porque percibe la futilidad de las cosas: “para que voy a hacer esto si en realidad me voy a morir”. Y esto para cualquier psicólogo es síntoma de una enfermedad, que de hecho lo es, clínicamente hablando. Pero no por eso es menos realista. Ni menos sincera.
5.5.12
En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse
Ricardo Gutman
Hace mucho tiempo que dejé de comprar la Barcelona por lo tanto es lícito decir que hace mucho tiempo que no la leo. La verdad, no sé por qué. Capaz que por los mismos motivos que dejé de comprar la Caras y Caretas: gastaba dinero en algo que no me sumaba más. Y que de última no me reflejaba en nada porque para andar discutiendo sobre los errores del gobierno todavía sigo poniendo la cara lo suficiente en cualquier discusión que se abre. Y ver como le pegan a Macri y su gabinete ya a esta altura no causa gracia sino más bien preocupación.
Es verdad, uno compra los medios gráficos por sus tapas y esa es quizás la mejor virtud de la Barcelona, virtud que al mismo tiempo es su mayor debilidad porque lo que está adentro nunca fue mejor que lo que está afuera, que lo que sus tapas vendía. Tuvo tapas antológicas. La de la última edición es espectacular, cosa que debo agradecer a Luciano Andreychuk, que la publicó en Facebook. Ha tenido tapas "futuristas" como estás:
Tapas durísimas como estás:
O geniales como estás:
Y de hecho las tapas nunca fueron lo mejor de la revista. Lo mejor de la revista son sus contratapas, imágenes mucho más efectivas como línea editorial que los quince mil caracteres en contratapa de Feinnman los domingos. O que los treinta mil semanales de Verbitsky. Contratapas que ameritan que con ellas se armen expsiciones, como de hecho se hace.
Lo cierto es que lo de adentro nunca alcanzó a lo de afuera. Y eso que la sección de Cartas de Lectores es de colección, sobre todo por el hecho de constestarle de manera brillante a una inmensa cantidad de pelotudos que escriben a la revista con la sola intención de chicanear. No sé si soy yo pero yo esperaba que con el tiempo la Barcelona se convirtiese en la SexHumor de nuestros tiempos, más que nada porque considero que el clima de época da para eso y porque para aquellos que todavía nos gusta leer en papel necesitamos una revista así, como la SexHumor. Algo de que sentirnos orgullosos. Que se yo, entrar a una peluquería y poder elegir entre otra cos que no sea la Viva, Gente o Paparazzi. No le quito mérito a ninguna de esas revistas pero de última son variaciones de lo mismo. Como todo. Siento que la Barcelona poco a poco va perdiendo la oportunidad de pasar a la historia como una publicación de peso. No por eso no tiene ganado un lugar en la historia gráfica argentina pero ese lugar va a ser ocupado gracias a sus tapas procaces más que a sus contratapas lúcidas, no así por el contenido. Una lástima.
De igual manera siempre guardo dentro mío una fichita, una íntima posibilidad de que la torta puede volcarse en cualquier momento, algo parecido a lo que me pasa con el kirchnerismo, que no es el sumum de lo popular (debo reconocer que todavía son demasiado "capitalistas" para mi gusto) pero de vez en cuando se pegan una medida como la de YPF y te das cuenta de que es por ahí más que por otro lugar donde se puede construir la unidad popular. El desafío es otro. El desafío es continuarlo. Para arriba.
19.3.12
Disculpe señora pero se me cayó el sistema
Ricardo Gutman
No sé qué me está pasando. El fin de semana agarré una pala y comprobé porque no soy amigo de las palas. Todavía me duele todo. No se rían que no es joda. Pero tenía que hacerlo. Compromisos irrenunciables. Y hoy madrugué. A las 5.30 de la mañana estaba despertándome. Aunque en realidad no dormí nada porque eran más los nervios de no dormirme que me hacían despertar cada quince minutos. Es lícito preguntarse cuál es el sentido de tanto sacrificio de este pobre cristiano y la respuesta es fácil: renovar el DNI. Y cómo sólo dan 10 turnos por día en orden de llegada, me fui al registro civil a las 6 de la mañana, cuando el comienzo del horario de atención es a las 7.30, pero como hay que guardar lugar no queda otra. Me convertí en el cuarto en orden; había gente que llegó a las 5.30. Es decir que cuando yo me estaba despertando ya había gente apostada esperando su turno.
En esas circunstancias no queda otra que esperar y bueno, esperamos. Usualmente las esperas son situaciones clásicas donde para matar el tiempo la gente habla al pedo con gente que no conoce tanto de temas comunes como de temas incómodos, como el paro de los maestros, hasta que empiezan a atender o la gente se da cuenta de que sos el hijo de una dirigente gremial docente. Eso es una espera clásica y esta resultó ser una espera clásica. Entró la señora N°1 a las 7.30. En la cola la gente hablaba de que el trámite era rápido ahora que está el internet. Eh bueno... 20 minutos después la señora N°1 no salía. Hasta que salió. Con una noticia. "Se cayó el sistema" dijo la señora. Si algo me tiene podrido es que me digan que se cayó el sistema. No solamente porque sea un curro de los años 90, donde nadie sabía un pomo de computadoras o internet, sino que a estas alturas que se caiga el sistema es una descarada y abierta tomada de pelo. Pero no siempre tengo razón y esta vez sí, inequívocamente, el sistema se cayó.
No es que me ponga en defensa corporativa, pero nosotros los oficinistas nos comemos las forreadas de la gente cuando los sistemas se caen. Seguro que la culpa es del vago del empleado que no quiere laburar. Y aunque muchas veces no hay ganas de laburar la mayoría de las cosas no dependen de los empleados. Y ni siquiera de los jefes. Es decir si yo hago lo que hago de la manera en la que tengo que hacerlo eso no garantiza que las cosas salgan como deban salir. Porque en realidad existen un millón de variables que pueden hacer que las cosas no ocurran de la manera correcta. Como este caso en el Registro Civil. Aquí va la explicación del suceso que amenazó la integridad de los empleados: al parecer, el trámite del nuevo DNI necesita de una buena conexión a internet, sino no se puede hacer. Hete que resulta que el proveedor de internet, que resulta ser un proveedor privado local, no les manda el ancho de banda necesario para hacer los trámites. Que con suerte capaz que a la tarde normalizaban el servicio. Da la casualidad que el Registro atiende al público hasta las 12.30. Que casualmente es el mismo proveedor del lugar de trabajo y doy fe de que fue un parto abrir una página.
Chupate esa mandarina. Yo tuve que volver dos veces al registro civil en la mañana dando gracias de que lo tengo a tres cuadras pero una señora que llegó antes que yo gastó 50 pesos en remis durante la mañana porque a pesar de que llamaba por teléfono para saber si andaba el sistema el teléfono le daba ocupado porque tramitar DNI no es lo único que hacen. En vez de bardear a los empleados sería muy bueno ir a plantarse frente a la puerta de la empresa y exigirle el reembolso de los gastos a partir de las 7.30 de la mañana, que al fin y al cabo es la responsable de que 10 personas hoy lunes no hayamos podido renovar el DNI.
Mañana tengo que volver, pero a las 7.30, ya que las chicas tuvieron la deferencia de tomarnos los datos para acelerar las cosas mañana. Sólo pido que el día de hoy no se me cruce ninguno de esos giles que pregonan el modelo empresarial sobre el estatal, que hay que pedirle cuentas al estado pero que se hacen bien los boludos a la hora de exigirles a las empresas la retribución pagada. Sólo pido que no se me cruce.
No sé qué me está pasando. El fin de semana agarré una pala y comprobé porque no soy amigo de las palas. Todavía me duele todo. No se rían que no es joda. Pero tenía que hacerlo. Compromisos irrenunciables. Y hoy madrugué. A las 5.30 de la mañana estaba despertándome. Aunque en realidad no dormí nada porque eran más los nervios de no dormirme que me hacían despertar cada quince minutos. Es lícito preguntarse cuál es el sentido de tanto sacrificio de este pobre cristiano y la respuesta es fácil: renovar el DNI. Y cómo sólo dan 10 turnos por día en orden de llegada, me fui al registro civil a las 6 de la mañana, cuando el comienzo del horario de atención es a las 7.30, pero como hay que guardar lugar no queda otra. Me convertí en el cuarto en orden; había gente que llegó a las 5.30. Es decir que cuando yo me estaba despertando ya había gente apostada esperando su turno.
En esas circunstancias no queda otra que esperar y bueno, esperamos. Usualmente las esperas son situaciones clásicas donde para matar el tiempo la gente habla al pedo con gente que no conoce tanto de temas comunes como de temas incómodos, como el paro de los maestros, hasta que empiezan a atender o la gente se da cuenta de que sos el hijo de una dirigente gremial docente. Eso es una espera clásica y esta resultó ser una espera clásica. Entró la señora N°1 a las 7.30. En la cola la gente hablaba de que el trámite era rápido ahora que está el internet. Eh bueno... 20 minutos después la señora N°1 no salía. Hasta que salió. Con una noticia. "Se cayó el sistema" dijo la señora. Si algo me tiene podrido es que me digan que se cayó el sistema. No solamente porque sea un curro de los años 90, donde nadie sabía un pomo de computadoras o internet, sino que a estas alturas que se caiga el sistema es una descarada y abierta tomada de pelo. Pero no siempre tengo razón y esta vez sí, inequívocamente, el sistema se cayó.
No es que me ponga en defensa corporativa, pero nosotros los oficinistas nos comemos las forreadas de la gente cuando los sistemas se caen. Seguro que la culpa es del vago del empleado que no quiere laburar. Y aunque muchas veces no hay ganas de laburar la mayoría de las cosas no dependen de los empleados. Y ni siquiera de los jefes. Es decir si yo hago lo que hago de la manera en la que tengo que hacerlo eso no garantiza que las cosas salgan como deban salir. Porque en realidad existen un millón de variables que pueden hacer que las cosas no ocurran de la manera correcta. Como este caso en el Registro Civil. Aquí va la explicación del suceso que amenazó la integridad de los empleados: al parecer, el trámite del nuevo DNI necesita de una buena conexión a internet, sino no se puede hacer. Hete que resulta que el proveedor de internet, que resulta ser un proveedor privado local, no les manda el ancho de banda necesario para hacer los trámites. Que con suerte capaz que a la tarde normalizaban el servicio. Da la casualidad que el Registro atiende al público hasta las 12.30. Que casualmente es el mismo proveedor del lugar de trabajo y doy fe de que fue un parto abrir una página.
Chupate esa mandarina. Yo tuve que volver dos veces al registro civil en la mañana dando gracias de que lo tengo a tres cuadras pero una señora que llegó antes que yo gastó 50 pesos en remis durante la mañana porque a pesar de que llamaba por teléfono para saber si andaba el sistema el teléfono le daba ocupado porque tramitar DNI no es lo único que hacen. En vez de bardear a los empleados sería muy bueno ir a plantarse frente a la puerta de la empresa y exigirle el reembolso de los gastos a partir de las 7.30 de la mañana, que al fin y al cabo es la responsable de que 10 personas hoy lunes no hayamos podido renovar el DNI.
Mañana tengo que volver, pero a las 7.30, ya que las chicas tuvieron la deferencia de tomarnos los datos para acelerar las cosas mañana. Sólo pido que el día de hoy no se me cruce ninguno de esos giles que pregonan el modelo empresarial sobre el estatal, que hay que pedirle cuentas al estado pero que se hacen bien los boludos a la hora de exigirles a las empresas la retribución pagada. Sólo pido que no se me cruce.
9.3.12
Esos días
Ricardo Gutman
I
A veces, solamente a veces, me cuestiono algunas cosas. A veces, la mayor parte del tiempo, como la mayoría, no me replanteo un carajo. Y a veces, solamente a veces, me pregunto todo. Esos días, en los que me cuestiono todo, son los peores, porque la cabeza te estalla, las depresiones te saludan desde lejos y el pecho se revuelve como si bailasen rayos eléctricos. Pero también son los mejores porque todo se mueve, el cuerpo te vibra y no te podés quedar quieto un segundo. Son días en los que a río revuelto ganancia de pescador. Y sólo hay uno que gana si uno es su propio río y su propio pescador. Su propio pez. Y hasta su propia caña.
Pasa con los lugares, los espacios, las geografías. Es sabido que todos los lugares que conocemos nos han precedido y que no nos han llegado a nosotros de manera original sino que en su devenir han cambiado. Y mucho. No por eso deja de ser el mismo lugar. Sería estúpido negarlo porque sería negarse a sí mismo, porque sería más o menos afirmar que uno no es el que fue ni el que es. Biológicamente hablando. Uno no es el mismo toda la vida y al mismo tiempo lo es. Es raro de explicar pero no tan difícil de entender.
Usualmente la gente no se cuestiona si está demás en un lugar. Llega y lo habita. Ya al habitarlo lo transforma. Y al transformarlo lo modifica. Pero nunca se cuestiona si está demás en un lugar, si su presencia es necesaria o determinante para el lugar. Determinante seguro pero no sé si necesaria. El individuo siempre se instala. Ni siquiera pide permiso. Y muchas veces no sabe para qué. Distinto es el caso de los pucarás, como el de Tilcara, donde las casas no tienen baño. Se supone que había un baño comunitario donde la comunidad hacía sus necesidades. A nosotros puede parecernos hasta asqueroso está costumbre, lo cierto es que dejaron el terreno mejor de lo que encontraron cuando se fueron.
II
Los días esos en los que me cuestiono todo me cuestiono todo. Hasta estar. Hasta el hacer. Suelen comenzar como días comunes. De hecho hasta pueden transcurrir como días comunes. Pero en un segundo la cosa cambia. Pueden empezar a cualquier hora, en cualquier momento. Un movimiento aparentemente azaroso, descuidadamente vincular, conecta. Un pase mágico de segundo plano. Un flash de zapping.
De tanto mirar Rial se me fue corriendo el eje de lo que es un artista. Y eso que no empezó Marcelo. Resulta que ahora cualquier coso que actúa es artista. Hasta las modelos se convierten en artistas si se suben a un escenario. Pareciera que el escenario los transforma al toque. De la misma manera hay millones de cosos que no se suben a los escenarios y que se creen artistas. Por el simple hecho de hacerlo. Se perdieron una parte de todo. Pero es más que nada la pose. No sé si se la creen. No puedo afirmarlo. Pero les encanta llamarse artistas.
Después está el otro lado, el lado oscuro de la fuerza, las cofradías esas que delimitan todo y se erigen como jueces de lo artístico. Por lo general para estos grupos pocos son artistas. De hecho los artistas son los mismos de siempre. Y por lo general son amigos. Son amantes de los espacios culturales establecidos y reconocidos. Snobs, de última. También les encanta la pose. Y sobre todo demostrar. Por lo menos si no son artistas al menos deben demostrar que saben de arte. Y en todo son refinados. Y rebuscados. Y barrocos. Y rococós. Y redundantes.
Ambos bandos tienen algo en común: los dos quieren trascendencia. De distintos modos. De distintas maneras. Por distintos medios. Todos quieren exposición. Ser conocidos. Queridos. Admirados. Sobre todos admirados. Que le acaricien el ego y le digan al oído que groso que sos. Es ese su talón de Aquiles. Nuestro talón de Aquiles.
III
Entonces, como te venía diciendo, de tanto ver Intrusos empecé a creer que una modelo es una artista. En un momento Jorge manda el corte y yo cambio de canal, sin querer, a I-Sat. Usualmente cambio a I-Sat cuando no encuentro nada en los otros canales. Cuando los demás no tienen nada I-Sat tiene algo copado. Estaban pasando un documental, Bomb it, sobre los artistas callejeros del graffitti en el mundo. El documental incluía historia del graffitti, sus comienzos en Nueva York y su diseminación al mundo. Entonces aparece Zezao, un tipo que hace grafitis en las cloacas de San Pablo, en uno de los lugares más contaminados del mundo. Los desagües son su galería y el dibuja ahí. A metros vive una familia muy pobre. Amigos a esta altura. Ellos son los primeros que ven las obras. ¿Quien iría a ver una obra en ese lugar, en medio de los desechos donde nadie quiere mirar, en medio de los olores más nauseabundos que puedas haber olido en tu vida? Y ese tipo pinta ahí. Y trasciende. Y es precisamente un tipo como Zezao el que te pega una patada en la cabeza y te hace ver lo que es un artista. Ahí está la diferencia, la medida de las cosas. Una vara como otras tantas quizás, pero una referencia al fin. Eso es un artista. El resto, disculpen si ofendo a alguien, es cartón pintado. Y papel satinado
28.2.12
Todos los días pasan cosas
Ricardo Gutman
I
No voy a mentir. No tengo porque hacerlo. No voy a hacerle decir a nadie cosas que nunca ha dicho. No puedo recordar la cantidad de personas con las que me he cruzado alguna vez en la vida. No seré tan estúpido como para decir por vos cosas que no dijiste, pero tanto comentario cansa. No diré miles ni millones, ni siquiera diré cientos. Diré, simplemente, que estoy cansado de escuchar a la gente a la gente quejarse. Quejarse de todo. Hacerse problema por todo. Quejarse del mundo, en definitiva.
Parece que la culpa siempre está en otro lugar, en otro. Parece ser que nadie entendió que al mundo se lo hace. No al planeta, a esa entidad biológica que está desde antes que lleguemos y al que tan mal tratamos, no, no hablo de planeta. Digo el mundo, el conglomerado de acciones y pensamientos que manifiesta la especie. Digo la especie porque no quiero decir humanos. Creo que soy bastante claro. Hemos llegado a un grado tal de ignorancia que ya no discernimos nada. Y lo peor es que estamos orgullosos de eso. Y nos quejamos de eso cuando eso es la manifestación de nuestras ideas. En un rapto de sinceridad habría que hacerse cargo de una buena vez de las cosas que se generan. Es decir, no sé de qué se quejan, eso es lo que la especie quiere. Si quisiese otra cosa tendría otra cosa. Algo mejor. Infinitamente mejor. Pero hay que quererlo. Y ponerlo en acción. Y dejarse de quejar.
II
Yo soy de los que creen que los milagros pasan más seguido de lo que uno cree. De hecho ocurren milagros todos los días, a cada momento. Soy de los que creen que cambiar de canal con el control remoto constituye un acto de magia inexplicable y un pequeño milagro. Sé que otra gente tratará de explicarme la justificación científica del funcionamiento del control remoto, que de hecho la tiene y de hecho ya lo han hecho, y yo pondré cara de que estoy comprendiendo lo que se me está explicando aunque no entienda un comino de las partículas esas que vuelan en el éter. Entonces yo diré Ajá! con cara de asombro fingido y el sujeto que me lo explica quedará contento de que entendí lo que me dijo y yo habré entendido que ese tipo no entiende mucho de las cosas pero está plenamente convencido de cómo son las cosas. Incluso creerá que ha hecho un bien al mundo al explicar a un ignorante como yo el funcionamiento del control remoto y estaré contento porque él es feliz de esa manera.
Todos los días pasan cosas. Como las del video. La primera vez que ví este video me lo mandó la Vero Capellino por mail. Y pasó mucho tiempo hasta hoy. El que está a la izquierda de la pantalla, tocando el violín, es Joshua Bell, quizás el violinista más famoso del mundo. El video es un experimento que llevó adelante el Washington Post en el subterráneo de Washington. Joshua Bell tocando en el subte de Washington como un perfecto extraño. La genta pasa, sigue haciendo las cosas de todos los días mientras a un metro de distancia Joshua Bell toca gratis. Si quisieses verlo en acción en los lugares que habitualmente toca tendrías que pagar un fangote de guita. Pero ahora no, está tocando a centímetros y la mayoría de la gente pasa. Casi nadie se entera.
No es necesario conocerlo, haberle visto la cara, haber escuchado un concierto. No se está obligado a saber quién es, nadie está obligado a saberlo más allá de los músicos, que por obligación deben saber estas cosas. Ni siquiera hace falta saber teoría y solfeo. Lo único necesario es quedarse a escuchar la música. Pasan miles y a lo sumo cinco se quedan. De esos cinco la chica que está de frente es la única que sabe quién es Joshua Bell y está plenamente conciente de lo maravilloso del momento. El artista lo reconoce y en un acto acercamiento comparten la gratitud del momento. Dos personas unidas por simples vibraciones de una cuerda.
III
Tal como están las cosas, si Dios se pusiese al lado tuyo es probable que no te des cuenta. Tal como están las cosas Dios pasaría desapercibido. No voy a decir si eso es malo o es bueno, no puedo hablar por otros ni menos que menos decidir por otros. Digo que tranquilamente Dios podría ser Joshua Bell, no sé si me explico, Dios como una música, una vibración, que casi nadie escucha y que está ahí, tan cerca de todos, de miles de sordos que siguen haciendo las cosas de todos los días y que creen que Dios es algo tan ajeno a ellos que no puede estar en la estación del metro tocando un violín. Eso es no saber ver, disculpen que lo diga así. Después de eso no tiene sentido quejarse.
21.1.12
El Universo
Como todos sabemos, la Vía Láctea nació de un chorro de leche del seno de Hera mientras amamantaba a Heracles, evidentemente engañada. Heracles la mordió de tanta fuerza que hizo al chupar la leche y Hera lo apartó de su seno, afianzando más el encono con Heracles, cosa que duró toda la vida. Ese chorro que saltó del seno de Hera es hoy la Vía Láctea. De allí su nombre y de allí la inmortalidad de Heracles, más conocido por su nombre romano, Hércules, quien no solamente fue tremendo campeón sino también coautor de nuestra galaxia. Léase como se quiera. Una hermosa manera de explicar las cosas, aunque la verdad tendríamos que dimensionar el tamaño de de un Heracles bebé y menos que menos una Hera adulta caminando por nuestro mundo. Es un poco complicado. Pero eso es culpa de nosotros, no de los antiguos que explicaron las cosas de esta manera. Para ellos el mundo era otra cosa, el universo era otra cosa. Es que saber el tamaño de la Vía láctea afecta la comprensión total de las cosas. Y no se los puede culpar por la explicación. Ni siquiera juzgarlos, como hacen algunos cultores de la lógica. Si me apuran un poco me quedo con la explicación mítica. Siempre es más divertida. Y más poética.
Esta es la explicación mitológica más conocida, más desperdigada y más occidental de la cosa. Sé que soy redundante pero no puedo despegar explicación de mitológica. Pido disculpas. De hecho otras mitologías, la escandinava, la egipcia, e incluso en otra versión de la griega tienen su explicación. Todas tienen en común el componente lácteo pero a diferencia de una diosa es una vaca la que derrama su leche. La galaxia como alimento. Hay que reconocer que la verdad eran buenos relatando. Muy buenos. Si hablamos más cerca de casa, para los mayas la Vía Láctea era la puerta al inframundo y para los navajos es producto de la ansiedad del dios Coyote, que cansado de ver como las Personas Sagradas colocaban las estrellas en el universo con demasiada lentitud desparramó por encima de su cabeza un saco de estrellas dando origen a nuestra galaxia. A veces salen cosas lindas. Al igual que los mayas, para los escandinavos también era un camino entre dos mundos, básicamente el puente que conectaba Midgard, la tierra, con Asgard, el hogar de los dioses.
El universo es complejo y tan grande que no hay manera posible de dimensionarlo con nuestros pequeños cerebritos. Así todo el hombre intenta hacerlo de la manera más “técnica”, por así decirlo, complejizando y agrandando las posibilidades de la explicación, hecho que lo hace más difícil. Intentar explicar el universo es una tarea infructuosa, más bien imposible. Entre las dos explicaciones me quedo con la más simple, simplemente por divertida y diversa. Bien puede tomarse todo como un absurdo; para otros es realmente interesante, interesante en tanto poético. Aunque encontrar lo poético depende del grado de abstracción, de conciencia si se quiere, sobre lo poético en sí. Para algunas personas que no soportan a los niños la lluvia puede ser poética, lo cual es una evidente contradicción, respetable si se quiere, pero contradicción al fin. Contradicción que de hecho se puede potenciar una tarde de lluvia con niños adentro, como que te agarró la lluvia en medio de la calle y tuviste que entrar a un McDonalds o algo así. Buen tema para un cuento. Las dos cosas se vuelven poéticas, hasta el McDonalds. Pero eso es otra cosa. La mayoría de la gente que no aguanta a los niños en un McDonalds prefiere mojarse una vez terminada la hamburguesa que aguantar a los pibes que gritan ahí adentro. Aunque después se agarren una neumonía. Que se yo. Hay gente así. No es mi problema, es evidente que no soy yo el que explicará a esa persona lo poético de un niño. Allá ella. Todo es poético. Borges siempre tuvo razón. Y no es casualidad que haya sido un mítico espectacular. Literalmente y en todos los sentidos. Ya no me preocupo. Y si algo se complica demasiado siempre tendremos a Monty Python.
14.9.11
Amor en alta definición
Ricardo Gutman
Quien no ha hecho locuras por amor. Mejor dicho, quien no ha hecho pelotudeces por amor. Lo primero que pensé fueron locuras pero queda mejor pelotudeces, y de hecho son más pelotudeces que locuras. Pelotudeces que rayan la locura o cosas que de tan locas son una absoluta, inmensa, oceánica pelotudez. Y porque la locura es otra cosa. Por lo menos el noventa por ciento de las veces lo son. Igual las hacemos, a sabiendas de lo que se viene, de lo que se sabe y de lo que no está en los cálculos.
El negro Dolina había hecho un cálculo: de mil personas que pasan por el frente de tu casa una sola puede tener ese efecto demoledor de enamoramiento en uno. De la misma manera de las mil personas que pasaron por tu casa a solo una podés haber flechado, persona que en la mayoría de las veces no es precisamente aquella que te flechó. O sea que las posibilidades de un amor correspondido son de una en un millón. Para empezar a contar. Después de todo no está tan mal. Dentro de ese plano, el de pararse en el frente de tu casa a esperar a que pase el amor de tu vida (que puede durar unos meses, no importa, lo importante es encarar la cosa como si la intención fuera esa), cosa que no va a ocurrir porque como es sabido nadie se va a quedar en la puerta de su casa a que llegue el elegido las opciones de lo posible aumentan sideralmente. Entre ellas; declarar tu amor en el programa de Andrea Politti, la nueva moda entre los enamorados porteños y del conurbano.
8.9.11
¿Y si el problema son los ricos?
Por José Nun
Para LA NACION
Mi amigo es un excelente novelista, a quien la política le interesa pero no lo apasiona. Me había escuchado decir en público que, desde hace rato, el gran problema de la Argentina no son los pobres, sino los ricos. Por eso, cuando nos encontramos a tomar un café, me preguntó si yo de veras pensaba que no había gente en el país que logró amasar una gran fortuna gracias a su esfuerzo, sin violar las leyes y creando fuentes de trabajo. Le respondí que sería un necio si lo negase, pero que no era ésa la gente a la cual me refería, sino al número muy considerable de ricos que eluden y evaden impuestos, que son partícipes necesarios de abundantes casos de corrupción y que encabezan una monumental fuga de capitales del mercado doméstico (unos 70.000 millones de dólares en los últimos cinco años, según estimó Roberto Lavagna).
11.8.11
El encanto de Anonymous
Ricardo Gutman
Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Se puede aceptar, de hecho lo hacemos todos los días, sin ni siquiera saber la cantidad de normas que cohercionan nuestros derechos. Y no sólo en el plano de lo público; sobre todo en lo privado. Lo aceptamos, la mayoría de las veces mansamente. La justificación más implementada del estado de las cosas dice que las leyes son parte de un acuerdo, tácito o explícito, del conjunto de la sociedad. Todo bien pero en lo que a mi concierne pocas veces me consultaron sobre si me parecía si estaba bien o mal tal o cual ley. Seguro que lo mismo te ha pasado a vos.
Usualmente las leyes están hechas a medida de unos y en beneficio de otros. Usualmente la mayoría de las veces las leyes no benefician a los pelagatos como uno sino poderosos como otros. Si lo pensás bien, estás maniatado. Te maniataron. Incluso desde antes que nazcas. Fíjate en el hecho simple de que podés fundir países, dejar gente en la calle, condenar gente a morir de hambre y no vas preso pero choreás una gallina y terminás en cana.
9.8.11
El sueño de Violencia Rivas
Se armó la gorda. Se pudrió todo. Agarrate Catalina. Que hermoso toletole. Que se funda la Cooperativa.
Está lindo el mundo últimamente. Por lo visto los quilombos no son solamente propiedad de los países subdesarrollados. Hace rato que viene ocurriendo pero la verdad no sé que le ha pasado a la gente que ahora anda armando revoluciones y movilizaciones todos los días, como por deporte. Empezó en Túnez, siguió por Egipto, luego los indignados de España y ahora los ingleses en Tottenham y Birmingham. Si a eso le sumamos que las bolsas caen todos los días, el oro sube que da calambre y que ahora aconsejan pagar con reservas para demostrar que un país es "serio", la verdad que está para no despegarse del televisor. Como si esto fuera poco Anonymous amenaza destruir Facebook y los de BlackBerry se ponen la gorra. Menos mal que estoy en Google Plus.
Lo que pasa es neoliberalismo. Eso es lo que pasa. Así de simple. Es que la gente se cansa. Si por un lado vendés multiculturalidad y globalización y por otro le vas sacando a la gente lo poco que tienen a la larga o a la corta se te arma la podrida, se te junta la carne y no hay pedido de mesura que alcance. Ya ni siquiera importa porque empezó el disturbio, es como creer que por más que una calle esté inundada en nafta y vos estés fumando en el cuarto piso no va a pasar nada. A la larga el fuego se prende y no tienen ningún sentido preguntarse porque pasó lo que pasó.
La cosa viene mal parida desde hace mucho tiempo. Es que no se puede plantear el progreso indefinido con recursos finitos. Eso no es lo peor, lo peor es que todo el mundo se lo crea.
Acabo de ver pasar un gato con un pájaro entre sus fauces. No sé si tiene algo que ver pero supongo que sí, quizás el sueño de Violencia Rivas esté tomando forma. Al que le guste el durazno que se banque la pelusa. Pero después no preguntes porqué. Ajo y agua.
P/D: Algunas fotos
3.8.11
Cristina Popstar
Ricardo Gutman
No es la primera vez que viajo a Buenos Aires. Mis regulares viajes anuales a la Feria del Libro me hacían visitar Capital al menos una vez al año, sin contar alguna que otra manifestación. Una vez que terminé la facultad fueron prioritarias las manifestaciones y alguna que otra excursión, Feria del Libro también incluida, que no fue lo mismo que cuando iba seco, sin un mango, volviendo en el día. Parece una locura pero una cosa te hace valorar a la otra. Y viceversa.
La cuestión es que de vez en cuando me pego una vuelta. Siempre hay algo nuevo. La primera vez que vi la casa Rosada la vi atrás de las rejas de Plaza de Mayo. Era de mañana, temprano, hacía un frío de morirse y yo iba en medio de una excursión. Nunca aguanté las excursiones grupales, esa necesaria programación no se compara con la independencia de vagar pero de vez en cuando uno tiene que hacer de tripas corazón y seguir. Como ese viaje, en medio de la 125 y el humo de los campos que invadían Buenos Aires, donde me tuve que comer la lengua para no hablar de política mientras las gorilas despotricaban a sus anchas y se llevaban media Feria en los bolsos de plástico, en efectivo y con tarjeta. Tenía especial recomendación en no hablar de política porque los que me conocían sabían que podía pudrir el viaje. Y lo hice, a disgusto, pero lo hice. A partir de ese día me dije que nunca más, fueron tiempos en que empecé a entender que no solamente yo tenía que tragar sangre.
La cuestión es que era una mañana fría, yo estaba del lado de afuera de las vallas pisando los pañuelos pintados en la plaza. Recuerdo haber visto una persona durmiendo en un banco a esa hora, arropado con lo que podía. El primer sol de la mañana acentuaba el frío. Turista, le saqué una foto con el celular.
No es la primera vez que viajo a Buenos Aires. Mis regulares viajes anuales a la Feria del Libro me hacían visitar Capital al menos una vez al año, sin contar alguna que otra manifestación. Una vez que terminé la facultad fueron prioritarias las manifestaciones y alguna que otra excursión, Feria del Libro también incluida, que no fue lo mismo que cuando iba seco, sin un mango, volviendo en el día. Parece una locura pero una cosa te hace valorar a la otra. Y viceversa.
La cuestión es que de vez en cuando me pego una vuelta. Siempre hay algo nuevo. La primera vez que vi la casa Rosada la vi atrás de las rejas de Plaza de Mayo. Era de mañana, temprano, hacía un frío de morirse y yo iba en medio de una excursión. Nunca aguanté las excursiones grupales, esa necesaria programación no se compara con la independencia de vagar pero de vez en cuando uno tiene que hacer de tripas corazón y seguir. Como ese viaje, en medio de la 125 y el humo de los campos que invadían Buenos Aires, donde me tuve que comer la lengua para no hablar de política mientras las gorilas despotricaban a sus anchas y se llevaban media Feria en los bolsos de plástico, en efectivo y con tarjeta. Tenía especial recomendación en no hablar de política porque los que me conocían sabían que podía pudrir el viaje. Y lo hice, a disgusto, pero lo hice. A partir de ese día me dije que nunca más, fueron tiempos en que empecé a entender que no solamente yo tenía que tragar sangre.
La cuestión es que era una mañana fría, yo estaba del lado de afuera de las vallas pisando los pañuelos pintados en la plaza. Recuerdo haber visto una persona durmiendo en un banco a esa hora, arropado con lo que podía. El primer sol de la mañana acentuaba el frío. Turista, le saqué una foto con el celular.
29.7.11
Partidos
Ricardo Gutman
Me pidieron que escriba sobre las elecciones en la ciudad y la verdad que muchas ganas no tenía porque no creo que a primeras vistas haya pasado nada raro. Es decir, ganó el radicalismo y los mismos de siempre han renovado sus becas. Pero una segunda mirada agrega cosas más que interesantes.
Los medios hablaron del triunfo “indiscutido” del radicalismo, no agregando demasiado más allá de la descripción y en algunos casos la salamería. No hay porqué negarlo, es una victoria, aunque nadie analizó como se produjo esa victoria. Calificar a algo de indiscutido es suponer que no se puede ponerlo en tela de juicio. Y creo que estamos lejos de eso. Nadie habló del excelente resultado de Cristian Barbini y Julian Alloatti, que con dos pesos lograron mantener el caudal de votos del PJ en San Cristóbal y en el caso de Barbini sobrepasarlo levemente. Estoy hablando de caudal, de cantidad. Si alguien quiere saber quien votó a quien hay que mirar los números en el portal de la provincia. Así de simple.
26.7.11
La Santa Fe colonial
Ricardo Gutman
Ya es martes, ya pasó el tiempo. Sé que a este ritmo poco profesional no podría escribir en un diario, pero de hecho no creo que exista periodista que fiscalice en elecciones. Que me muestren a uno. Ja!. Cuando laburaba en el diario no fiscalizaba, corría de un lado a otro pero no estaba todo el día en la mesa. Las dos cosas al mismo tiempo no se pueden hacer. A diferencia de ustedes, yo al otro día no tuve feriado local, así que tuve que ir a trabajar. Terminé destrozado, dormí el resto del lunes. Es por eso que escribo ahora. Y es mejor que escriba ahora.
Ya es martes, ya pasó el tiempo. Sé que a este ritmo poco profesional no podría escribir en un diario, pero de hecho no creo que exista periodista que fiscalice en elecciones. Que me muestren a uno. Ja!. Cuando laburaba en el diario no fiscalizaba, corría de un lado a otro pero no estaba todo el día en la mesa. Las dos cosas al mismo tiempo no se pueden hacer. A diferencia de ustedes, yo al otro día no tuve feriado local, así que tuve que ir a trabajar. Terminé destrozado, dormí el resto del lunes. Es por eso que escribo ahora. Y es mejor que escriba ahora.
21.7.11
Social Media o la crónica de un hartazgo anunciado
Ricardo Gutman
Los fanáticos del teléfono fijo van a estar contentos con este post. Sinceramente, estoy hasta la coronilla de las redes sociales. Ya es demasiado. La casilla de entrada de mi mail está cada vez más insoportable. Avisos de estado de Facebook, Farmville, Google Plus y Twitter copan las actualizaciones constantes de mi correo, que ya elimino sin mirar. Eso sin nombrar las quinientas mil redes sociales de las cuales me llegan invitaciones. Todavía no sé para qué sirve LinkedIn pero por las dudas me hice una cuenta de la que no me acuerdo ni mi usuario ni la contraseña. Tengo dos correos, en Hotmail y en Gmail. No reviso los dos sino que configuré el POP para que desde Gmail pueda ver las actualizaciones de Hotmail, sino se me va todo el día en la computadora. A eso hay que sumarle tres cuentas en tres diferentes redes sociales las cuales reviso casi al mismo tiempo, tratando de perder el menor tiempo posible. Hoy todo es Social Media. Será posible.
Los fanáticos del teléfono fijo van a estar contentos con este post. Sinceramente, estoy hasta la coronilla de las redes sociales. Ya es demasiado. La casilla de entrada de mi mail está cada vez más insoportable. Avisos de estado de Facebook, Farmville, Google Plus y Twitter copan las actualizaciones constantes de mi correo, que ya elimino sin mirar. Eso sin nombrar las quinientas mil redes sociales de las cuales me llegan invitaciones. Todavía no sé para qué sirve LinkedIn pero por las dudas me hice una cuenta de la que no me acuerdo ni mi usuario ni la contraseña. Tengo dos correos, en Hotmail y en Gmail. No reviso los dos sino que configuré el POP para que desde Gmail pueda ver las actualizaciones de Hotmail, sino se me va todo el día en la computadora. A eso hay que sumarle tres cuentas en tres diferentes redes sociales las cuales reviso casi al mismo tiempo, tratando de perder el menor tiempo posible. Hoy todo es Social Media. Será posible.
14.7.11
Carteles
Ricardo Gutman
I
Voy a fabricar una bandera pa que sepan lo que pienso sin decirlo nunca más. Así de imple, así de duro, Cordera resume una posición. El tema es si la bandera alcanza. Llegado el caso no estaría tan mal probar, para ver qué onda. Una bandera inmensa que diga… no sé… Puto el que lee esto. Algo va a generar. Supongo. Una cosa importante sería decidir donde se cuelga la bandera. Otra cosa importante a evaluar sería si nos dejan colgarla. La otra cosa sería si nos animamos a colgarla a pesar de que no nos dejen.
I
Voy a fabricar una bandera pa que sepan lo que pienso sin decirlo nunca más. Así de imple, así de duro, Cordera resume una posición. El tema es si la bandera alcanza. Llegado el caso no estaría tan mal probar, para ver qué onda. Una bandera inmensa que diga… no sé… Puto el que lee esto. Algo va a generar. Supongo. Una cosa importante sería decidir donde se cuelga la bandera. Otra cosa importante a evaluar sería si nos dejan colgarla. La otra cosa sería si nos animamos a colgarla a pesar de que no nos dejen.
13.7.11
Veinte puntos
Ricardo Gutman
Veinte puntos es mucho, no solamente sorprendente o imprevisible. Es mucho. Y ni siquiera estaba previsto por nadie, lo cuál quiere decir que no se puede confiar en las encuestas. Ni en las propias ni en las ajenas. Que Macri ganase por una diferencia de veinte puntos en primera vuelta es como pensar, en su momento, que River podía descender: imposible de creer, pero pasó. Creo que ni Macri se la esperaba. Ahora hay que aguantarlo. El operativo para que Filmus sae baje de la segunda vuelta empezó a eso de las 21.15 del domingo, una vez conocidos los primeros guarismos.
Contrario a lo que uno esperaba, en ningún lugar del FPV alguien salió a hacer alguna autocrítica. Tampoco nadie salió a pedir la cabeza de nadie. De hecho las interpretaciones de la elección se posaron en lo cualitativo, resaltando que es la mejor elección del FPV del 2003 a esta parte. La verdad que más que una lectura es una justificación. Yo diría que una subestimación de la situación. A veces admitir las equivocaciones –no creo que sean errores- es de grandes. Y son equivocaciones, cosas posibles de redireccionar. Si bien a esta altura es hasta faraónico revertir semejante diferencia bien se puede reducir, potenciando la lectura política de la situación.
29.6.11
Las rebeliones controladas
Ricardo Gutman
La foto la saqué antes de que empezase la función porque no quise pasar por esos desubicados que sacan fotos en medio de la función. Por vergüenza y por respeto. Se me ocurrió titularla El idioma analítico de John Wilkins, ese cuento de Borges que le rompe la cabeza a los semiólogos, filósofos, diseñadores gráficos y empleados de Vialidad. Siempre hay tipos que piensan cosas que vos no podés abstraer. Sacale el plano a las cosas y vas a ver que te pasa, vos, que eras tan guapo. Terminás llorando en la falda de tu mamá. Lo loco es que tu mamá nunca va a poder entender porque llorás y lo peor de todo es que nunca te lo va a poder explicar. ¿Quién te hizo esto hijo? Tipos de no mataban una mosca. Borges quizás nunca salió de una biblioteca aunque caminase en un calle cualquiera pero a vos te dejaba tirado en el piso. Y Foucault, que era puto, te dejaba peor que perro en cancha de bochas. Y vos creías que las cosas eran tan fáciles.
19.6.11
Cipayos
Ricardo Gutman
Cipayos era el nombre que identificaba a una de las divisiones de elite de caballería del Imperio Otomano. Para hacerlo más comprensible, gozaban del prestigio que tenía un caballero medieval europeo, incluso con los mismos privilegios. Como se puede ver, los feudos no son solo una cosa europea. Por estas latitudes también ocurría más o menos lo mismo. Pero continuemos por allá. Lo que antes fue una denominación de honor se fue convirtiendo, con el tiempo y gracias a la acción del Imperio Británico, en la denominación del soldado indio nativo más raso del ejército inglés en la India. En nuestro idioma cipayo denomina a aquel vendido, que trabaja a sueldo para el enemigo de la patria. Es evidente la intencionalidad de la denominación. Cosas raras las del lenguaje, de cómo una denominación honorífica termina siendo un adjetivo peyorativo. La historia no está exenta.
Pero hay ciertas diferencias. Hoy cipayo es una persona encargada de reproducir el colonialismo intelectual de las grandes potencias sobre lo que se denomina pensamiento nacional o interés nacional. Por extensión este pensamiento se instala en aquellos que reciben el mensaje y reproducen las condiciones y el pensamiento cipayo, creyendo ellos que la idea, lo que dicen y lo que piensan, es absolutamente personal. Los reproductores difícilmente se percatan de la situación porque tienen el pensamiento colonizado. Los unos y los otros son tangibles, la diferencia que unos son a sueldo, hacen su negocio, y los otros no, lo que los transforma en una mera mercancía de aquellos que perciben un sueldo.
16.6.11
Deudas con Borges
Ricardo Gutman
I
En retrospectiva, lo digo sin miramientos, fui un estúpido. Todavía recuerdo aquellos tiempos y me inunda la vergüenza. Lo peor de todo es que yo creía que era original, que la respuesta era una respuesta copada ante la asunción pública de mi ignorancia. Hasta ese entonces, estoy hablando de mi tierna edad de diecinueve años, yo no había leído Borges. Un poco por vago, un poco por miedo, un poco por desconocimiento personal –en ese entonces confiaba mucho menos en mí- había llegado a los 19 años, a la carrera de Letras, sin haber leído Borges. En realidad había llegado a la carrera de Letras sin haber leído lo que había leído la mayoría. Y no era que no había leído. Ocurre que mi biblioteca personal era demasiado outsider del canon académico. Era buena –sigue siendo buena- pero totalmente outsider. Y yo nunca había leído a Borges.
Recuerdo enumerar autores -actividad literaria ególatra si las hay, totalmente autocomplaciente- que nadie conocía. Yo al menos conocía los que los otros habían leído, al menos de nombre y figura, de pasada si se quiere. Pero ellos nada. Es decir, esos autores no les decían nada y por lo tanto no decían nada de mí. En resumen, yo no les decía nada.
Yo respondía que el postre era para el final, frase estúpida si las hay, que a la vez que reconocía no haber leído a Borges de cierta manera complacía al resto, que pensaba que había llegado al final de algo. Creo que por eso no me molieron a trompadas. Lo cierto es que era una frase estúpida, demasiado estúpida, muy de esos años, que a su vez conserva una secreta admiración al genio. A Borges, sin nombres adelante. Él será su apellido para la eternidad. Y si por esas casualidades compartís el apellido lamento decirte que te cagó para el resto del viaje, vas a tener que hacer algo mucho más grande para que la gente no tenga que decir tu nombre antes del apellido.
I
En retrospectiva, lo digo sin miramientos, fui un estúpido. Todavía recuerdo aquellos tiempos y me inunda la vergüenza. Lo peor de todo es que yo creía que era original, que la respuesta era una respuesta copada ante la asunción pública de mi ignorancia. Hasta ese entonces, estoy hablando de mi tierna edad de diecinueve años, yo no había leído Borges. Un poco por vago, un poco por miedo, un poco por desconocimiento personal –en ese entonces confiaba mucho menos en mí- había llegado a los 19 años, a la carrera de Letras, sin haber leído Borges. En realidad había llegado a la carrera de Letras sin haber leído lo que había leído la mayoría. Y no era que no había leído. Ocurre que mi biblioteca personal era demasiado outsider del canon académico. Era buena –sigue siendo buena- pero totalmente outsider. Y yo nunca había leído a Borges.
Recuerdo enumerar autores -actividad literaria ególatra si las hay, totalmente autocomplaciente- que nadie conocía. Yo al menos conocía los que los otros habían leído, al menos de nombre y figura, de pasada si se quiere. Pero ellos nada. Es decir, esos autores no les decían nada y por lo tanto no decían nada de mí. En resumen, yo no les decía nada.
Yo respondía que el postre era para el final, frase estúpida si las hay, que a la vez que reconocía no haber leído a Borges de cierta manera complacía al resto, que pensaba que había llegado al final de algo. Creo que por eso no me molieron a trompadas. Lo cierto es que era una frase estúpida, demasiado estúpida, muy de esos años, que a su vez conserva una secreta admiración al genio. A Borges, sin nombres adelante. Él será su apellido para la eternidad. Y si por esas casualidades compartís el apellido lamento decirte que te cagó para el resto del viaje, vas a tener que hacer algo mucho más grande para que la gente no tenga que decir tu nombre antes del apellido.
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