Ricardo Gutman
Me gusta el nombre del programa. Animales sueltos. No es un programa que sigo ni que mire, de vez en cuando lo dejo un rato. Me gusta ver como Fantino actúa el interés genuino por algo que no le importa. Esa es la espina de todo periodista, de todo entrevistador: hacer notas que no le mueven el amperímetro. No de la gente, que de última es discutible, sino del que entrevista. Me ha tocado en su momento y es muy feo. Claro que por un buen sueldo lo hacés. No era mi caso. Pero la producción de Fantino estuvo certera en entender que el rubio es uno de los mejores entrevistadores del país. Si no cabe recordar ESPN Estudio, un excelente programa donde Fantino demostraba aptitudes excepcionales para la entrevista. En Animales Sueltos han decidido ir a la entrevista, exprimir eso. Y lo celebro. aunque pase gente como Aldo Rico. Otras veces tenés la suerte de que vaya gente como Gabriel Rolón. No sé si midió o no, pero la entrevista dejó cosas muy copadas.
“Lo que se interpone entre nosotros y la muerte es el deseo” dijo Rolón, que para mí es un tipo con una sensibilidad muy grande, a modo de justificación terapéutica del deseo, del deseo como motor de la vida. De acuerdo a lo dicho por el psicólogo el que no desea es el que cae en un estado depresivo. El depresivo no desea porque percibe la futilidad de las cosas: “para que voy a hacer esto si en realidad me voy a morir”. Y esto para cualquier psicólogo es síntoma de una enfermedad, que de hecho lo es, clínicamente hablando. Pero no por eso es menos realista. Ni menos sincera.