25.3.10

24 de marzo


Cada vez que llegue la fecha, cada inexorable 24 de marzo del año que fuese, será imposible no hablar del tema. No se podrá obviar nunca más. Y estará por siempre en la memoria. Gracias a Dios. Gracias a la democracia. Gracias a las Madres. Gracias a las Abuelas. 
De un tiempo a esta parte, digamos desde hace cuatro años atrás, desde el "aniversario" número 30, cada 24 de marzo se convierte en una fecha urticante para la opinión pública. No es que nunca lo haya sido, los años de lucha solitaria y silenciosa de las Madres, Abuelas y organismos de Derechos Humanos así lo confirman pero se ha convertido en urticante porque nadie parece querer hablar sobre eso y porque al parecer los grandes medios de comunicación se pelean por ser quien más desinforme o tergiverse sobre el día. 
No por lo que pasó, que a estas alturas de las cosas es imposible negarlo, sino por todo lo que acarrea el día en si. La exposición cada vez más grande del tema como la visibilidad de los organismo vinculados a la lucha y sus representantes está teniendo sus frutos. La creciente cantidad de gente (sobre todo jóvenes) que año a año moviliza es una espina que duele cada vez más, la obligación de hablar del tema aunque no se quiera, las poses políticamente correctas en los programas serios y los análisis sesudos que evitan nombrar no a los responsables, que son archiconocidos, sino a los cómplices civiles, a los que se beneficiaron, a los anónimos funcionarios serviles de aquel momento que hoy deambulan como señores por nuestras calles así lo demuestran. El 24 de marzo molesta. Y está bien que así sea.
Por que hablar del 24 de marzo implica necesariamente hablar de la vida. Es simple: se mató gente por pensar distinto. Para personas como quien suscribe eso no admite discusión. Se mató gente, se mataron personas, es humanamente injustificable, no existen argumentos que valgan al caso. ¿Qué vas a discutir? Es perder tiempo. Ni siquiera es necesario tomar posición, es absurdo decir que alguien está en contra de la vida. Un nene de cinco años lo entiende sin necesidad de explicarle. Pero por más que a gente de bien eso no le entre en la cabeza existe gente que está en contra de la vida. Si no no habría pasado lo que pasó.
Y por más que moleste es necesario hablarlo, debatirlo, analizarlo, explicarlo, recordarlo. Porque si no se convierte en un feriado más, otro día sin clase, otro día que no se trabaja y se pierde el significado intrínseco de una fecha clave en la historia argentina. 

Deformar la realidad    
El papel de los medios en un día como el de ayer dejó mucho que desear. Al decir de Dolina, con argumentos que no admiten la menor réplica ni producen la menor convicción -y por lo tanto vacíos- y semblantes preocupados, ahora la onda parece que viene por la desmovilización (siempre hay algún violento suelto que te quiere hacer percha), la tergiversación manifiesta de hechos aislados como excluyentes y la exaltación de -pido perdón por el buen romance- pelotudeces grandes como una casa como si el acto del 24 de marzo era un acto partidario o no. 
Dentro de esa lógica prácticamente binaria de análisis y debate externo (o estás a favor o estás en contra) flaco favor hacen los adalides de la libertad de prensa a la democracia nuestra que parimos todos los días. Con la lógica de la profecía autocumplida como cabeza de proa, los prestidigitadores de la comunicación exponen la fragmentación social que denuncian todos los días fogueándola a cada momento. Y los entiendo. Es que algo tienen que hacer. Tienen intereses creados y muertos en el placard. Cien mil personas en la plaza es una cifra contundente. Hay que pararlo de alguna manera. Como sea. Y operan a cara descubierta. Porque deformar la realidad también es mentir. 
Este 24 de marzo mostró no solo la creciente convocatoria de la juventud a reivindicaciones por la Memoria, la Verdad y la Justicia sino también el constante proceso de fragmentación y división de la sociedad argentina. La plaza de Mayo fue disputada por tres fracciones sociopolíticas; sin contar aquellos que faltaron a la convocatoria. Si bien veintiséis años de democracia no son suficientes, simplemente son el inicio de una vida cívica, las antinomias políticas azuzadas por los funcionales de siempre que nunca faltan desdibujan un reclamo popular unívoco. Plantear que si el acto del 24 de marzo es un acto partidario o no, "propiedad" del kirchnerismo, tanto como darle entidad a las declaraciones de dirigentes políticos venidos a menos, es restarle valor a una fecha histórica y hacerle el juego a esos que diariamente fogonean sin tapujos la fragmentación, la división y el olvido. Todavía hay cosas que no entendemos.

¿Y por casa cómo andamos?
Al parecer, igual que siempre. Mas allá de algunos actos aislados en las escuelas fue otro feriado más. Algunos grupos de sancristobalenses se movilizaron a Plaza de Mayo en este día tan especial pero en la ciudad no pasó nada. Duele. Porque es culpa de todos. Quien escribe debiese haber hecho algo. Pero sólo no se puede hacer nada. Y la pregunta me sigue sonando cada vez que se acerca la fecha. ¿Cuánta gente habría asistido a un acto del 24 de marzo en San Cristóbal? La verdad, no sé. Pero algún día me voy a sacar la duda.  

13.3.10

Segunda encuesta: ¿Porqué cree usted que conocen a San Cristóbal en el país?

Pro Ricardo Gutman
Nobleza obliga, aquí está el resultado de la encuesta activa hasta ayer. Por lo visto no es mucha la participación 
pero es deber publicar los resultados, si alguien se le ocurre otro tema puede sugerirlo en los comentarios. La otra opción pensada para mejorar el blog es insertar un foro en la página en el corto plazo. Veremos que pasa. 
Saludos y buena vida.


5.3.10

Los alcances de un aniversario

Por Ricardo Gutman. Fotos: Archivo Osvaldo Giussani. Gentileza: Enrique Giussani


Ya sé, ya sé, ya sé, ésta nota debiese haberse escrito y publicado el lunes, como para atenerse a cierto rigor profesional  ya que la fecha lo amerita. A lo sumo el domingo, anticipándose a la cosa. Pero llegado el caso no importa si lo que se quiere contar o comentar prescinde de lo temporal, por así decirlo. San Cristóbal cumplió el pasado lunes su 51º aniversario de declaratoria de ciudad, una fecha que generalmente pasa desapercibida sino fuera porque de enseñarse se enseña en la escuela y si a eso le sumamos que los docentes están de paro podemos afirmar que el aniversario de mayoría de edad de nuestra ciudad gozó de poca popularidad. De hecho estamos a las puertas de nuestro 120º aniversario de la fundación de la ciudad (en octubre) y hasta el momento no me he enterado de ningún tipo de festejos. Quizás no haya nada que festejar. La verdad, no sé.




Pero atengámonos al rigor y supongamos que éste artículo se publicó el lunes 1 de marzo de 2010. Lo primero que se me ocurrió fue comenzar diciendo una frase usada hasta el hastío, ya parte de la cursilería. Se me había ocurrido comenzar escribiendo “un día como hoy pero hace 51 años…” cuando me detuve incluso mucho antes de rozar el teclado. ¿Cómo podría afirmar semejante cosa? Sería cuanto menos poco serio, no puedo jamás afirmar que exactamente un día como ese, si hubiese caído lunes digamos, sería exactamente igual al lunes 1 de marzo de 2010. Toda una aberración, como si pudiese volver en el tiempo. Una estupidez absoluta.
Vayamos al caso. No tengo un almanaque a mano pero lo más probable es que no haya sido lunes, desde el inicio la cosa no estaría en sus cabales. Y si afirmo un día como hoy ya es ser demasiado específico, es creer que hace 51 años San Cristóbal era igual a hoy. Grueso error. Pensemos en lo mínimo: ¿hacía el calor del lunes 1 de marzo de 2010 el 1 de marzo de 1959? No me atrevo a afirmarlo. Seguro que la ciudad no era la misma. Calles de tierra, más árboles que ahora, un poco menos de gente, bulevares, otros apellidos, menos autos, menos casas, más baldíos, más barriletes, cines y el ferrocarril funcionando. Eso sólo por nombrar lo primero que viene a la cabeza. Pero es innegable que hay muchas cosas más que nos diferencian de esa ciudad declarada hace 51 años.
Quizás el dato sirva más para la anécdota que como hecho histórico si se quiere, pero el primer Intendente de San Cristóbal y el primer Presidente del Concejo Municipal pertenecían al Movimiento de Integración y Desarrollo (MID). Hoy el MID es un lindo recuerdo que sobrevive en algunos aislados comités del país y que seguramente le servirá a más de uno para darse chapa pero conviene traerlo aquí para graficar, al menos en la intención, lo que quería el sancristobalense de ese entonces.
Por esa época mis abuelos ya estaban instalados en San Cristóbal. Si bien llegaron al por entonces pueblo por vías diferentes (literalmente y en todos los sentidos) ambos venían en busca de trabajo. En Santa Fe el ferrocarril francés no disponía de lugares y Gutman tomaba algún reemplazo cada vez más esporádicamente. Mi bisabuelo Ferrer llegó mucho antes, salió de Sauce Viejo y se vino para acá, mi abuelo Antonio  peregrinó por Santiago del Estero y Tucumán arriba de una locomotora haciendo viáticos para poder casarse después de enamorarse de la Elba. Ambos decidieron quedarse en San Cristóbal porque acá se podía vivir. Aquí hay una diferencia sustancial: la ciudad tenía, por ese entonces, proyección a futuro.
Se decía por todos lados. A diferencia de la actualidad, en la que nos hemos transformado en un centro de expulsión demográfica, San Cristóbal atraía gente. Gente joven. Porque había posibilidades.
















Había trabajo. Quizás sea esa la diferencia fundamental, porque eso determina lo demás. Si el trabajo es una forma de organización social eso también define las expectativas de una sociedad, que es lo que quiere de sí misma, su identidad, sus sueños y su proyección. En ese entonces eso no se discutía: éramos una ciudad ferroviaria. ¿Qué discusión podía haber si era tan lógico lo que se era? Todo se organizaba en base a eso. Basta revisar el archivo de don Osvaldo Giussani sobre el ferrocarril en la ciudad para darse cuenta. No me quiero imaginar todo lo que no se publicó. Quizás lo que era una fortaleza se volvió una debilidad. Quizás nos acostumbramos. Y ya no estamos tan seguros de lo que somos. Y lo que éramos ya no cuenta. Hay que reconocerlo. Sin olvidarlo.
Imagino los desafíos de una comunidad declarada ciudad en la provincia de Santa Fe allá por 1959, con un nombre en la provincia y en el país ampliamente referenciado, decididamente pujante, con un movimiento creciente, orgullosa de sí, cabecera departamental. Todo un futuro. Pero de la misma manera en que yo no puedo ver para atrás en el tiempo y afirmar que un día como hoy… etc, etc en ese entonces nadie podía prever lo que vino después. De hecho ¿quién se lo hubiera imaginado?
El mundo cambió y no nos dimos cuenta. O recién nos estamos levantando de la siesta. El mundo cambió y nos agarró mal parados, nos pegó en los tobillos y todavía no sabemos qué hacer para recuperarnos de la lesión. Y se nota. Porque todavía no nos acomodamos, todavía no reaccionamos. El mundo previsible en el que se criaron nuestros padres y abuelos no es el mismo que el que vivimos. Ese mundo donde acá no trabaja el que no quiere no existe. La tensión se nota. Por eso es posible que mucha gente crea, sobre todo para los que pisamos los treinta, que esa ciudad forma parte de algún relato mítico, porque ese lugar del que nos hablan no es el que conocimos. Ni el que conocemos. Somos la generación que se crió en los 90´, arrasada por el innombrable, época de la que sólo saco como positivo al grunge de Seatlle, Nirvana, los amigos que conservo hasta el día de hoy y la colección de literatura del Página 12 que hoy puebla gran parte de mi biblioteca.
Somos la generación que ha tenido que soportar la ignomiosa tarea de explicar a cualquier persona de dónde somos. No hablo de la zona. Hablo de algunos kilómetros más. Digamos de la mitad de la provincia para abajo. Y ni que hablar de provincias aledañas. Odio tener que hacerlo. Odio tener que explicar donde vivo, cómo llegar, tratar de buscar algún  tipo de referencia para que el otro entienda más a o menos, a grandes rasgos, de donde soy.
Creo que unos 50 años atrás eso no pasaba. Odio que no sepan dónde está mi ciudad. Pero lo hago igual, aunque la sensación sea horrible. Es saber, tomar conciencia de que nadie conoce nada de vos, ni siquiera tu lugar. Todavía recuerdo el día en que el entonces candidato y hoy gobernador de la provincia en su primera conferencia de prensa en la ciudad en plena campaña  declaró que estaba muy contento de estar en San Francisco. Pavada de furcio. 
Es triste. Lo digo como sancristobalense, gentilicio que más de una vez tuve que explicar y siempre tengo que corregir en el procesador de texto. No nos conocen.  Nos dejamos olvidar.
No trato de hacer una evaluación sino de compartir inquisiciones propias, simplemente las preguntas van surgiendo a medida que el texto avanza, preguntas que yo sólo no puedo responder. ¿Qué somos hoy? ¿Sómos lo que pensaron de nosotros cincuenta años atrás? ¿Qué tenemos hoy que no teníamos antes? ¿Alcanza? ¿Cómo estamos? ¿Qué necesitamos? ¿Cómo lograrlo? Sé que hay otros que arrastran cruces iguales o peores que la nuestra. ¿Cuál es el destino de San Cristóbal? ¿Alguien lo sabe? O lo peor: ¿San Cristóbal tiene destino? ¿A dónde vamos?
Difícil responder cuando no se sabe. Difícil hacerlo cuando parece no haber discusión al respecto. Nadie discute la ciudad que queremos. Yo a veces sueño,  aún a riesgo de parecer ingenuo. Pero no creo que a alguien le importe,  parece que cada uno está en la suya y así no vamos a ningún lado. Hace unos días publiqué una nota en Sancris que hasta el momento no deja de impresionarme: mil sancristobalenses son beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. No voy a discutir la Asignación, de hecho no pienso poner eso en discusión pero el número todavía me sigue sobresaltando. Solamente beneficiarios, sin incluir al grupo familiar. Semejante cifra bastaría para empezar a poner las cosas en acción. Pero todo sigue demasiado tranquilo.  Acá todo es demasiado tranquilo.
Si usted leyó este escrito hasta aquí pueden pasar dos cosas: que esté de acuerdo o en desacuerdo. Quizás suene pesimista. Puede ser. Pero yo amo así y eso no lo negocio. Quizás la percepción de este cronista esté equivocada, levemente alterada o sea totalmente errónea. Es muy posible. Lo cierto es que no puedo decir que un día como hoy pero hace 51 años atrás sea una afirmación correcta.

26.2.10

La gorda

por Fabio Peralta


Esto le pasa a mi amigo Fabio Peralta por preocuparse por los demás. Yo, en mi papel de editor y amigo personal replico este mensaje para ver si lo puedo encontrar ya que hace mucho tiempo que no lo veo. Avisen si lo ven, por favor. Es buena gente. 


Por supuesto están en la vereda están en la vereda no hay de que preocuparse, díjose a si misma ella. Pero después desesperó porque allí no estaban, salió a buscarlos pa darles la comida pero no estaban. Donde carajo se habrán metido, Agustín!!! Nicolás!!!!Yaquelín!!!! gritaba con su tono de matrona entrada en años. Mis hijos mis hijos, alguien ha visto a mis hijos!!! Ay, pobre gorda, daba pena verla ahí, así, tan pero tan desesperada, entonces me acerqué y le pregunté: no suelen escaparse algún lado, algún amiguito que tengan por acá, que sepan ir; pero no me escuchaba, estaba enceguecida, solo atinaba a gritar y a girar el cuello para todos lados, por si venían, ella iba a ser la primera en detectarlos y darles su buen merecido por hacer sufrir a su madre así. Yo seguí insistiendo, oiga, no estarán por acá a la vuelta, vio como son los chicos, por ahí de curiosos no más siguieron al regador o al basurero corriendo a los gritos, pero no escuchaba, y entonces se dio la vuelta con tal vehemencia que no pude advertir la embestida de su inmenso trasero. Y fue ahí que me iluminé: oiga! oiga!! le grité, ¿se ha fijado? quizás estén entre sus nalgas, por ahí se sentó encima de ellos y ahí los trae. Así fue, los pobrecitos estaban ahí casi asfixiados. Al parecer no era la primera vez porque sin sorpresas me dijo ah! ya me parecía, yo escuchaba como unos murmullos detrás de mi, por favor no le cuente a nadie, me lo pidió con tanta ternura y vergüenza que al menos quise, ya que estaba dispuesto a cumplir su demanda, que me comente algo de ese ser que carga detrás, como lo hizo, como no lo domina, ¿por qué no va al médico, si ya hubo otras veces? Y no sé cómo fue, quizás su desconfianza, lógica por cierto, hacia mí, la enojó, su semblante se turbó de una manera extraña, no era el mismo enojo de cuando no encontraba a sus críos, éste era mucho menos espontáneo, más elaboradito; notando tales sucesos me limité a pedir disculpas y tomarme el palo cuanto antes pero no tuve tiempo. Por suerte la gorda tiene Internet y yo entré a su culo con mi computadora portátil. Ahora a lo que te truje, por favor, si alguien lee esto, que yo trato de repartir por la red, sepa de mi paradero y bríndeme una mano pues, o tiren una soga si lo de la mano les parece soez. En fin, acá estoy.  

24.2.10

Para cagarse el día desde bien temprano

Ricardo Gutman


Y pensar que esto es lo que la mayoría de la gente consume a diario en los medios de comunicación. Aplausos para Capusotto.

8.2.10

La conspiración de las mujeres hermosas

Lo volví a releer después de mucho tiempo y lo disfruté como la primera vez. Además me volvió a explicar muchas cosas que había olvidado. Empáchense. 


Alejandro Dolina

Cuando Jorge Allen, el poeta, se cruzaba con alguna mujer hermosa, caia en el mas hondo desasosiego.
Esta muchacha no será para mi, pensaba, mientras la veia doblar para siempre la esquina.
Es que cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretará nunca. Y ya se sabe que los hombres de corazón sueñan con vivir todas las vidas.
En ocasiones especiales, Allen usurpaba el tranco de las más buenas mozas para decirles algo.

-Vea: si no me conoce, no podrá usted darse el lujo de olvidarme.

Pero casi siempre ocurría lo mismo. Las pibas de Flores no mostraban el menor interés en olvidar o recordar al poeta.
Cabe ahora mismo salir al paso de la suspicacia general, aclarando que Allen era un joven de grata y recia figura. Además era muy versado en amorosas cuestiones. En verdad, casi no se ocupaba de otra cosa.
Una tarde, envenenado por la fráa mirada de una morocha en la calle Bacacay, el hombre tuvo una inspiración: sospechó que la indiferencia de las hembras más notables no era casual. Adivinó una intencion común en todas ellas. Y decidió que tenía que existir una conjura, una conspiracion.
El la llamo La Conspiración de las Mujeres Hermosas.

Allen nunca fue un sujeto de pensamientos ordenados. Pero su idea interesó muchisimo a las personas mas reflexivas del barrio de Flores. El primer fruto que se recuerda de estas inquietudes fue la memorable conferencia en el cine San Martin pronunciada por el polígrafo Manuel Mandeb.
Su título fue "De las mujeres mejor no hay que hablar" vale la pena transcribir algunos parrrafos conservados en la dudosa memoria de supuestos asistentes.

"...Nadie puede negar el poder diabólico de la belleza. Se trata en realidad de una fuerza mucho mas irresistible que la del dinero o la prepotencia. Cualquiera puede despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario uno no tiene mas remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su encanto. Y esta es una trágica paradoja.
"...Las mujeres hermosas de este barrio conocen perfectamente la calidad de sus armas y las utilizan con el único fin de provocar el sufrimiento de los hombres sensibles. Ostentan su belleza y sin embargo no permiten que uno la disfrute. Cuentan dinero delante de los pobres. Esta perversa conducta no puede ser inconsciente. Obedece, sin duda a un plan minuciosamente pensado.
"...Cada vez que me acerco a una señorita para presentarle mi respeto.
no recibo otra cosa que gestos de desagrado, gambetas ampulosas y aun amenazas de escandalo. Ya no se puede ceder el paso a una dama sin que se sospeche que esta por permitido perpetrarse una violacion."

Desde la cuarta fila, un grupo de colegialas le retruco al conferenciante, llamando su atencion acerca del comportamiento de los conductores de camionetas. Opinaban las niñas que estos profesionales, mas que requerirlas de amores parecían proponerse insultarlas.
Este que escribe opina que la objecion es interesante. Con toda frecuencia se ven por las calles individuos que lejos de postularse como admiradores de las señoritas que se les cruzan, proceden a agraviarlas con frases puercas.
Aqui surge un tema polémico. En que consiste el piropo? Cual es su objeto y escencia?
Algunos sostienen que se trata de un género artístico: Un hombre ve a una mujer, se inspira y suelta parrafos. No existe la esperanza de una recompensa, basta con la satisfacción de haber cumplido con los duendes interiores.
Si este es el criterio correcto, la actitud de los conductores de camionetas es perfectamente comprensible. Tal vez quepan reparos de índole académica. Se puede opinar que es artísticamente superior un madrigal que un manotazo, pero ambas expresiones se encuadran rigurosamente en la definicion que se ha sugerido anteriormente.
Otra corriente -menos desinteresada- piensa que todo piropo manifiesta la intención de comenzar un romance. Vale decir que se espera de la dama que lo recibe una respuesta alentadora.
Dificil sera -por cierto- que alguien obtenga una sonrisa a cambio de uan groseria. El asunto es apasionante y fue desarrollado por el propio Mandeb, mucho despues, en un libro que se llamó "La objecion de las colegialas", título que despertó un equivocado entusiasmo entre los conductores de camionetas.
Pero volvamos a la conferencia.
Manuel Mandeb presentó durante su exposicion a un italiano y a un brasilero, quienes -dificultosamente-expresaron que, en sus países, los idilios se concertaban en forma rápida entre personas desconocidas y que muchas veces bastaba con leves gestos para entenderse bien.
Curiosamente, el propio conferencista desautorizó a sus invitados.

"...Está muy bien reclamar la tolerancia de las señoritas. Pero todo amorio debe presentar una cantidad razonable de escollos. Para serles franco, no quisiera saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como yo."

La conferencia terminó en un tumulto. Varias conspiradoras asistentes empezaron a quejarse de recibir propuestas indecorosas de los caballeros vecinos. Probablemente se trataba de conductores de camionetas.
Los Refutadores de Leyendas hicieron oír su voz algunos días más tarde. En una de sus habituales reuniones manifestaron que no creian en la posibilidad de la conspiracion. El argumento de los racionalistas merece consideracion: segun ellos las mujeres hermosas se odian entre sí y es inconcebible cualquier tipo de acuerdo. Declararon tambien que es falso que esta estirpe no haga caso de lso hombres: todos los dias uno ve hermosas muchachas acompañadas por algun señor.
Ya en el colmo de la locura, los Hombres Sensibles contestaron que allí estaba el punto: el señor que acompaña a las mujeres hermosas es siempre otro y esto provoca aún más tristeza que cuando uno las ve solas.
No sería extraño que estas damas y sus acompañanates no fueran sino íncubos y súcubos que recorren el mundo para der dique a las almas sencillas.
Ives Castagnino, el musico de Palermo, razonaba de este modo: si el propósito de las mujeres terribles es hacer sufrir a los hombres, tienen dos maneras de lograrlo: 1) No viviendo un romance con ellos.
2) Viviéndolo.
Segun parece, al músico lo aterrorizaba mucho más la segunda posibilidad.
Como puede suponerse, las muujeres hermosas consultadas negaron siempre la existencia de la conjura,.De cualquier modo, hay que reconocer que la encuesta no fue demasiado amplia. En primer lugar, las señoritas entrevistadas desconfiaban de los encuestadores y pensaban -con toda razon- que trataban de seducirlas. Y por otra parte resulta una verdadera ingenuidad que, quienes son capaces de una gesta tan oscura, se presten a revelar el secreto precisamente a sus victimas.
Como suele ocurrir en estos casos, el tema de discusion se bifurcó innumerables veces y tomó el rumbo de los tomates.
Hubo quienes pidieron que se aclararan los limites de la hermosura para saber cabalmente quienes eran las mujeres que alcanzaban esa categoria.
La cuestion es ardua, como todo juicio estético. Se pueden tener en cuenta -quiza- algunos indicios. Se dice que si una dama es muy linda, las demas la tendrán por tonta. Pero no puede tomarse este lugar comun como precepto, pues es cosa evidente que existen mujeres que, siendo tontas, son al mismo tiempo feas. Inclusive hay gente que sostiene haber conocido señoritas hermosas e inteligentes, lo cual para mi gusto es demasiado.
El asunto se torna todavía más complejo a causa de la acción de los Agrandadores de Loros, unos caballeros más bien babosos, que con halagos y falsedades consiguen que ciertos bagayos se crean la reina del corso.
Así, los hombres de corazon llegan a padecer la violencia de verse rechazados por damas que jamás pensaron seducir. La tarea de los Agrandadores ha ido muy lejos y ha llegado incluso a las tapas de las revistas y avisos de publicidad, donde se proponen a la admiracion de la gente de toda clase de pescados con disfraz de Colombina.
Pero los Hombres Sensibles siempre supieron cuando se hallaban ante la presencia de una mujer hermosa. Sentian lo que Mandeb describia como una patada en el corazón. Y no se equivocaban nunca.
A decir verdad, jamás se alcanzaron a reunir pruebas convincentes sobre la existencia de la conspiracion. Pero sus efectos se siguieron padeciendo.
Pese a todo, Allen, Mandeb y todos sus amigos siguieron recorriendo las esquinas haciendo fuerza para creer que detrás de alguna puerta iba a aparecer la mujer que les salvaría la vida.
Por suerte para los muchachos, hubo siempre entre las damas conjuradas algunas Traidoras Adorables.
Naturalmente toda traición tiene su precio y muchas veces la exigencia era el amor eterno. Los Hombres de Flores pagaban una y otra vez este arancel. La denuncia de Jorge Allen ya ha sido olvidada en el barrio del Angel Gris. Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para comprobar que las cosas siguen como entonces.
Allí están las mujeres hermosas, en Flores y en toda la ciudad, gritando con sus miradas de hielo que no estan en nuestro futuro ni en nuestro pasado.
Allí esta la abominable secta de las Chicas con Novio, poniéndonos ante la espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno.
El camino para derrotar a esta muralla es largo y penoso, pero seguirlo es deber de los criollos arremetedores.
No hay más remedio que quererlas a pesar de todo. Y más todavía, tratar de que a uno lo quieran. Esta segunda labor es especialmente complicada y puede llevar la vida eterna. Consiste -por ejemplo- en ser bueno, aprender a tocar el piano, convertirse en heroe o en santo, estudiar las ciencias, comprarse una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a los empleos nacionales.
Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado, pararse en la calle y esperar el paso de la primera mujer hermosa para decirle bien fuerte:
-He sufrido mucho nada mas que para saber su nombre.

Seguramente, la tipa fingira no haber oido, mirara al horizonte y seguira su camino.
Pero será injusto.

6.2.10

¿Cree usted que en el 2012 se viene el fin del mundo? Resultado de la encuesta

Ricardo Gutman


Este es el resultado de la encuesta, cuya participación ha doblado a la anterior. Agradezco la participación de todos y aquí les dejo los nros. Hagan las conclusiones que les parezcan pertinentes.

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