19.7.10

Hockey para todos

Por Ricardo Gutman

Listo, ya está, que más les van a pedir. Sí, puede ser un oro en los juegos olímpicos pero para qué, hace ya tres años que vienen ganando la Champions Trophy, que sería como el Tri Nations del rugby (que parece que quieren hacerlo Four Nations para ingresen Los Pumas, no vaya a ser que acusen a la IRB de discriminación o alguna cosa por el estilo) o la Copa Federaciones de la FIFA, esa copita que jugamos de vez en cuando cuando Brasil gana todo y nosotros salimos segundos o en su momento la Copa MacDonalds del básquet en la que jugaban los ganadores de cada continente más el campeón de la NBA (título más que cantado pero fue impagable en su momento que los Chicago Bulls de Jordan jugasen contra Atenas de Córdoba). No caigamos en la costumbre de siempre. Estamos bien así.

Las Leonas piden a rugidos mayor exposición, publicidad, desarrollo del deporte y nosotros, que nos encanta mirar para otro lado, empezamos a seguirlas cuando empieza la etapa de definición. Eso no es aguante muchachos, eso es exitismo. Es verdad que el hockey femenino no es un deporte de masas en el país sino más bien de chicas chetas de Barrio Norte pero hasta en San Cristóbal hay una cancha de hockey (la de pozos que debe tener ese terreno) y tiene todos los condimentos necesarios para transformarse en uno de ellos. Además nos da resultados. O alegrías, díganlo como mejor les parezca. El hockey salvará al país. 
Es hora de dejarse de embromar con el fútbol, ese deporte que una vez cada cuatro años nos hace alambrar como loco durante un mes (corrección, durante veinte días con mucha suerte) para no conseguir nada más que desconsuelo en la gente y desconcierto en las opiniones de periodistas deportivos sin argumentos para explicar porque el mejor equipo del mundo se vuelve antes y porque le bancan esa beca a la que acceden sin saber al menos un idioma extranjero.
Al igual que en el fútbol, tenemos a la mejor (todo bien con Forlán, pero que le haya ido bien en el mundial no quiere decir que sea mejor que Messi), Luciana Aymar dibuja en la cancha cual Maradona de los 80, Karina Masotta sería nuestra Miroslav Klose o Ronaldo si se quiere y el próximo mundial lo vamos a jugar de local, relativamente cerca de mi casa y no podemos dejar que esas bellezas no tengan cobertura total. Es hora de largar el Hockey para Todos, no hay que dormirse más.
Usted me puede decir que no estoy en mis cabales, lo cual no sería faltar a la verdad, pero es para pensarlo cuanto menos. Cadena nacional gratuita para mujeres que están más buenas que comer dulce de leche con la mano en sugestivas posiciones; si eso no es un éxito en la platea masculina la verdad es que no sabemos apreciar la calidad. Es que están todas buenas. “Hasta las feas” me decía un amigo. Si es por confesar, debo decir que uno de mis amores imposibles era, sigue siendo, Maggie Aicega. Y no solamente las nuestras. Las contrincantes también.
Pensemos. Cambiarían varias cosas. Por lo pronto ya no tendríamos botineras. Se incrementaría la producción nacional de palos, bochas e indumentaria deportiva. Se podría combinar las canchas de fútbol 5 y hockey para tener mejores instalaciones y que la fiebre se propague más rápido. Más mujeres harían deporte, por lo tanto, más hombres harían deporte. Todos haríamos deporte. Los hombres mirarían por televisión otra cosa que no sea fútbol y Tinelli. Los empresarios lavarían su dinero en otra actividad deportiva que no sea el fútbol o el automovilismo. No perderíamos el tiempo en vacíos debates entre menottismo o bilardismo y el bielsismo no sería una corriente filosófica. Los periodistas deportivos serían más profesionales y no hablarían solamente de fútbol. El monopolio del hockey no estaría en manos de Gonzalo Bonadeo. Se reactivaría el consumo de choripanes a la salida de la cancha. Ni hablar de gorrobanderayvincha. Conciliaríamos las clases populares con el establishment. Conseguiríamos más títulos mundiales. Y seríamos más felices.
Partamos desde la base biológica que desde el vamos tenemos materia prima de sobra. No vamos a negarlo, las mujeres argentinas son bellísimas. Ese sería el enganche necesario para que la audiencia masculina se prenda a la televisación de la Liga Argentina de Hockey Femenino. Ya tenemos el fútbol para todos, es tiempo de lanzar el Hockey para todos. Debemos aprovechar este envión de éxitos que las Leonas vienen teniendo desde hace tiempo para convertir al hockey en un deporte de masas, de potrero si se quiere.
Además está la rivalidad geográfica. En América no tendríamos rivales, no habría que vivir sabiendo que nuestro vecino del este nos pasa el trapo en títulos como nos pasa en el fútbol. Nuestros clásicos serían contra Holanda, Alemania y Australia, todas naciones del primer mundo. Nos convertiríamos en un ejemplo a seguir por nuestros hermanos latinoamericanos y si no nos quisiesen al convertirnos en un verdadero ejemplo de desarrollo deportivo y filosófico sabríamos que es por completa y total envidia. Tenemos todo por ganar.
Animémonos. Dirán que estoy loco pero lo repetiré nuevamente: el hockey salvará al país. Seamos audaces, vayamos por más. Incluso por el Word que siempre me cambia de hockey a jockey por defecto deberá adecuarse. Cumplamos el sueño de que en cada baldío del país que no se haya vendido para un plan FONAVI que no se construirá o algún negocio inmobiliario haya una cancha de hockey. Por el bien de todos. 


14.7.10

La Asignación

Por Ricardo Gutman

Confieso, el tema lo tengo picando desde hace tiempo y como nunca dije nada dejé pasar el tiempo, con esa idea tomada de no se qué lugar de que el tiempo destila todo. Quizás ese filtro temporal me hiciese ver las cosas de una manera más rica, quizás mucha gente con la que polemicé en su momento hubiese cambiado su posición, apreciado ciertas cosas que en su oportunidad se le pasaron por alto y hoy tal vez, con tiempo recorrido, nos encontraríamos en esas coincidencias tan anheladas. Lo cierto es que ni yo cambié de opinión ni los otros tampoco. Cada uno siguió en la suya y el tiempo no hizo nada. A lo sumo empecé unos cuantos cuentos que todavía me debo terminar. Es que pasan tantas cosas y tan rápido. A veces la entiendo a mi abuela, a quien nunca le alcanza el día. Ojalá escribiese más cuentos y menos de estas cosas.

Todavía hay cosas que hay que seguir defendiendo. Me atrevo a decir que hay cosas que siempre se van a tener que defender, por más que parezcan obvias. La Asignación Universal por Hijo (AUH) es una de ellas. La lucha por los significados y los imaginarios, por el campo simbólico, nunca cesa. Esa es una falencia propia del campo progresista argentino, creer que se ha instalado un concepto, una idea, y convencerse de la batalla está ganada. La batalla nunca termina y como se corre con desventaja a la hora de construir el imaginario es necesario no abandonarla nunca. La derecha ha monopolizado el sentido común y el sentido común se vuelve fuerte porque está basado en ideas preestablecidas de antemano. Son como las ideas preliminares de los chicos sobre el mundo cuando recién ingresan a la escuela, pelear contra esas preconcepciones tan primarias, desestructurarlas, sacarles el precario pero arraigado basamento es una tarea titánica del docente porque se encuentran radicadas en la experiencia misma del niño.
Por poner un ejemplo, quien suscribe creía a sus cinco años que había un sol para cada ciudad. Tuve el descaro de exponer mi conclusión en unos de mis primeros viajes a Santa Fe. Mis padres entre medio de la gracia que les causó me explicaron que no era así, pero yo no les creí ni jota. Les hice creer que los había entendido pero les desconfiaba feo. Mirá si el sol va a ser tan grande si mi mano lo tapaba de lo más bien. Hasta me sobraba mano. Con el correr del tiempo me explicaron en la escuela como era el tema de la traslación solar y la rotación de la tierra y todo eso. Costo sacarme esa idea preconcebida pero eso era sentido común a mis cinco años. Eso hizo que, a diferencia de cuando era chico, a medida que pasa el tiempo me convenzo de que somos una pizca en la inmensidad. Pero eso es otra discusión y no viene al tema.
Con la AUH pasa lo mismo. Por más estudios científicos dentro del campo de las ciencias sociales que avalen la innegable influencia positiva de la AUH dentro de la economía interna, que de hecho existen y deben ser materia de consulta obligada, ese tergiversado sentido común contradice de manera más agresiva todos los estudios existentes respecto al tema. Ese sentido común no ataca al plan como política social ya que si lo hiciese caería rápidamente por insuficiencia de argumentos sino que ataca a aquellos que perciben la asignación. Atacan a los pobres. Se ataca al pobre sobrentendiendo que si alguien es pobre lo es por propia elección. Todavía se cree que en este país no trabaja el que no quiere. Debiésemos ver que entendemos por trabajo, o por lo menos que entiende por trabajo aquel que se enarbola detrás de esa idea. Y ver si paga sus impuestos.
Ese ataque al pobre, al beneficiario de la asignación, se expresa como xenofobia, como discriminación racial. No creo estar cayendo en un error al señalar esto, creo que se toma al pobre como extranjero, de la misma manera que los argentinos acusan a los bolivianos y paraguayos de ciertos males. Se estigmatiza al beneficiario como causa y objeto de un problema y no como consecuencia histórica, no se trata de entender el alcance de la medida y lo que genera, los objetivos de esta política, lo que se propone lograr. Para el que dice no estar de acuerdo con la AUH empieza comúnmente sus frases con las palabras “es que estos negros…” y consideraciones por el estilo. Se cree que la AUH promueve la vagancia entre aquellos que la perciben porque no tienen que trabajar para recibir dinero, que “el dinero de sus impuestos” se va en solventar la educación de miles de pibes excluidos por las políticas implementadas por la derecha neoliberal que acceden a un plato de comida y que tienen que ir a la escuela para eso, para comer en sus casas. Como una familia “bien”. Para el sentido común el beneficiario de la AUH le está robando.
Pagar impuestos supone dejar una parte propia en manos del Estado en pos del bien común. Entonces, llegado el caso, es una discusión de prioridades. Por ende debemos aceptar que la prioridad es la gente y que el principal flagelo, consecuencia de 25 años de neoliberalismo, es la pobreza de la gente. Pero no la pobreza “digna” (si es que el adjetivo es aplicable) sino la peor de las pobrezas, la estructural, esa cuya intención es reproducir las condiciones. La AUH es el primer ataque serio en mucho tiempo a la pobreza estructural porque a diferencia de otros planes sociales este apunta a los hijos y no al mayor, condiciona el cumplimiento de acuerdo a ciertas condiciones mínimas como la escolaridad completa y el estado de salud y obliga a generar mano de obra capacitada. Es, además de una medida política, una medida económica. Los indicadores coinciden en un aumento del consumo desde la implementación de la AUH y básicamente esto responde a que las personas de bajos ingresos destinan sus dineros a las necesidades inmediatas fortaleciendo el mercado interno de materias primas. Se puede estar de acuerdo o no pero yo todavía estoy esperando que la clase media reactive la economía con los planes de compras de autos y electrodomésticos.
Esto nos lleva a reconocer dos cosas: la falta de políticas del peronismo para la clase media y que, por más que haya una recuperación, en este país mandan los pobres. Y mandan los pobres porque nos dejaron llenos de pobres. Repito: todavía hay gente que cree que se es pobre porque se elige ser pobre. Puede ser aplicado en algunos casos, no digo que no, pero no creo que la inmensa mayoría quiera ser pobre durante, digamos… treinta años.
Eso es un plan, un esquema de pobreza estructural que genera condiciones que imposibilitan el ascenso y desarrollo social. Si me dan a elegir elijo los dos mejores planes sociales de la historia: Trabajo y Educación, no lo niego, pero dadas las circunstancias y el contexto ¿existe alguna medida mejor? Pintemos nuestra aldea para entenderlo mejor. Usualmente aquellos a los que escucho criticar a los que reciben la AUH son precisamente aquellos que directa o indirectamente vive de los beneficiarios.
En enero de este año con motivo de la reciente implementación de la asignación los comercios de San Cristóbal sufrieron un papatús que se sintió enormemente cuando gran parte de los beneficiarios de los planes anteriores no pudieron percibir la AUH por demoras burocráticas en la actualización de la base de datos. Un cálculo a grosso modo, con números del mes de enero, indicaba que en la ciudad existían unos 1.000 titulares de la AUH y que la cobertura llegaba a unas 4.000 personas promedio. A un promedio de 3 hijos menores de 18 años por beneficiario la AUH deja en San Cristóbal unos 400 mil pesos mensuales. Eso sin tener números finos. Mucha plata ¿no?
Como carecemos de números oficiales en todo sentido no puedo calcular cual es la masa que aportan los empleados públicos, que calculo que debe ser mucho mayor, la de los jubilados provinciales y nacionales y la de los privados que desarrollan su actividad autónomamente. Lo cierto es que un cuarto de la población de la ciudad está siendo asistida por el Estado. Si el Estado, tan vapuleado últimamente desde todos lados, no es importante en la ciudad de San Cristóbal, donde no ganan precisamente sus candidatos, no entiendo por donde pasa la cosa. Esto sin enumerar las jubilaciones de las amas de casa.
Me parece que no es correcto morder la mano que te da de comer. O por lo menos la que te ayuda. Pero se ataca al pobre por ser pobre. Quizás se ataque al pobre por vergüenza propia, porque en realidad se depende demasiado de los pobres. Y para terminar con la pobreza se la debe atacar. Podemos discutir todos los aspectos negativos que puede tener la medida y como es una tentación para aquellos que quisiesen hacer de esto otro anclaje más de pobreza estructural, porque es un riesgo real, pero planteemos las repercusiones positivas y discutamos como apuntalar las cosas una vez que la AUH haya cumplido su ciclo natural (y no el político). Porque la AUH incrementó un 25 por ciento la matrícula en las escuelas pero no se construyen más aulas para dar clases en mejores condiciones, no se discuten que tipo de contenidos deben aprender esos chicos de acá a diez años ni que va a pasar con esos chicos cuando cumplan 18 años y tengan el secundario terminado a la hora de ingresar en el mercado laboral. Tampoco que va a pasar con sus padres una vez culminada la AUH. Discutamos eso si se quiere estar seguro de que los aportes tributarios sirven para algo porque es allí donde la AUH adquiere su tinte de política progresista, porque nos permite pensar para adelante y entender que por más que nuestra experiencia nos afirme día a día lo que pensamos la mano que tapa el sol nunca es más grande que el mismo sol.

12.6.10

La lógica binaria

Por Ricardo Gutman

Pero mirá que me esfuerzo,  por más que mi naturaleza me llame a hacer lo contrario,  trato y trato y trato y cada vez  me cuesta más. Crecer implica hacerse cargo, entender que las cosas que nos pasan no porque una mano negra, el azar o el destino maldito se confabulan en que las cosas sean diferentes a lo planificado, a lo esperado, a lo deseado. Crecer, a mi humilde entender, es aprender que las cosas pasan por obra y omisión nuestra, nadie tiene la culpa más que yo de lo que me pasa. Por eso crecer es difícil y doloroso, es asumirse culpable y casi nadie quiere reconocerlo. 
Lo aprendí, lo asimilé y me hizo mal. Pero lo entendí. Y hoy quizás he llevado esa actitud hasta el extremo de pensar que no son los demás, que soy yo el que no logra adaptarse. Que algo debe pasar en mí que no entiende como viene la cosa. Debo ser yo, no los demás, el que está loco, el que no encaja, el que ve otra cosa. Y eso me hace pensar que cada vez estoy más solo. Quizás peque de exagerado al decirlo, quizás no sea el único, estoy seguro de que no, pero si hay otro al que le pasa lo mismo lo más probable es que, al igual que quien suscribe, tienda a aislarse. Por inercia, por cansancio, por hartazgo, por recurrente. Es que es la misma situación siempre, en todo lugar. Y ya pudre. Y yo ya no me callo. Y así me va.

Ocurre que marginarse nunca es bueno. Seductor quizás, cómodo también,  tentador seguramente, pero nunca bueno. Es precisamente esa marginación la que coloca a la persona en riesgo real de aislamiento ante el contexto, ante la dinámica de las cosas. La realidad es una cosa externa que uno interpreta y construye, lo cual no quiere decir que necesariamente sea así. Convencerse de que infaliblemente es así es demasiado peligroso.  Esa posición de superioridad asumida sobre el resto, la de creer que los demás se equivocan en lo que piensan y que uno la tiene clara bien puede llevarnos a los extremos más grandes de la imbecilidad, no sólo por la caricia ególatra sino por la ignorancia solapada. Es, ante todo, la respuesta fácil lo que seduce, la chicana barata. Lo peor es que el imbécil nunca se da cuenta de su imbecilidad. 
La tan mentada Resolución 125 primero  y la Ley de Servicios Audiovisuales después lograron instalar en la agenda de los argentinos el debate político como nunca antes este servidor en sus 29 años de vida había visto en este país. Pero también han logrado polarizar las posiciones a la hora de debatir a extremos que rozan la intolerancia, cuando no la sinrazón. Llegado el caso, no se puede ni opinar. Y si se opina desde un lugar el otro, que no está de acuerdo con lo expuesto, ataca la mayoría de las veces con la intención de defenestrar  y desacreditar al adversario. Y no es por pasión que se defienden las posiciones, sino más bien resentimiento el que se expone.  No es que ocurra esporádicamente, preocupa verlo todos los días, a cada momento, en el super, en la carnicería, en el banco, en los bares. 
Para personas como quien suscribe, que durante su vida han tratado de encontrar y construirse una identidad política más allá del peronismo y sus condicionamientos de cara al resto, resulta extremadamente complejo discutir en estos términos, en estas condiciones. Cualquier opinión es susceptible de ser atacada, etiquetada y vapuleada. No es eso lo que me inquieta, ni siquiera me incomoda, es el hecho de no poder exponer ni plantear una posición alterna sin ser objeto de calificaciones permanentes, de identificaciones maniqueas y binarias. O estás de un lado o estás del otro parece ser la lógica. Es eso lo que me enerva, no el hecho de defender una posición política, cosa a la que estoy acostumbrado y que es lo que quizás más exaspera a mis interlocutores circunstanciales. No todo es como se ve y las cosas siempre son más complicadas de lo que parecen. 
En repetidas ocasiones se torna imposible hablar de manera razonable, dentro de los cánones civilizados de una discusión. Muchas veces he caído en esa trampa y cuando doy cuenta del engaño ya no puedo salir. Tanto de un lado como del otro. Cuando marco alguna deficiencia del gobierno como por ejemplo las deficiencias en cuanto a la política minera y la vista gorda con los movimientos financieros los kirchneristas me tratan de funcional a la derecha, cuando defiendo la Asignación Universal por Hijo  o los fondos jubilatorios en manos del estado los que apoyan al Grupo A me tildan de apoyar el clientelismo, adornado a su vez de muchos epítetos discriminatorios hacia los beneficiarios de la asignación que no proferiré en estas líneas. Y eso que no voy más allá. No me interesa contarle las costillas a nadie porque llegado el caso no sirve. Lo más preocupante  es que cuando escucho a mis interlocutores percibo a los medios de comunicación entre las líneas de sus palabras, en la estructuración de su pensamiento.
El conflicto de intereses entre el gobierno nacional y los medios de comunicación masivos, focalizados en Clarín, se palpa en la calle, en los argumentos de las personas para debatir, en las perspectivas asumidas a la hora de manifestarse. La asimilación de los medios en las lógicas discursivas de las personas es tanta que al escuchar hablar a alguien uno ya sabe, o al menos intuye, que medios consume esta persona. Es que en esta necesidad de tomar parte el conjunto busca argumentos en los medios cuando debería buscarlos en la política. Y eso debiese preocupar a los políticos, que ni se mosquean, evidentemente subyugados a los intereses económicos de tal o cual empresa, pobres peones mediáticos conscientes de su imposibilidad de llegar a la gente, de ser efectivamente representantes, sin televisor mediante.
No está mal ni es incorrecto tomar posición ante las cosas, es absolutamente necesario. Lo incorrecto (o lo inmoral, al decir de Oscar Wilde) es que te digan que es lo que tenés que decir. No importa si es 6-7-8 o Bonelli y Sylvestre, no importa, lo central a la hora de plantarse es tener argumentos propios producto del análisis de la realidad. No se puede ser promiscuo en esos aspectos porque si no se está sujeto a la línea editorial de una empresa que tienen intereses económicos bien definidos. No se puede ser oficialista hoy y opositor mañana. No es que no ocurra, es que no debiese ocurrir si se tuviese una pizca de honor. Si aseguro que gana Néstor en el 2011, Néstor, Cristina o el nombre que sea dentro de Frente para la Victoria no quiere decir que soy kirchnerista, quiere decir que como van las cosas, con esta oposición insulsa e inservible, sin ningún referente decente, que pretende “jerarquizar el Congreso”,  que no marca agenda con mayoría y sin ningún plan de gobierno diferente al de Carlos Saúl, el FPV tiene las presidenciales mucho más accesibles. 
Ser alterno, prescindir de las mayorías circunstanciales, no quiere decir no tener identidad, evitar ser parte de lo que te rodea. Tampoco otorga autoridad ni suficiencia, la realidad se encarga de mostrarte tus errores. Etiquetar es ser funcional. Pertenecer, sentirse parte de un proyecto, es diferente. Es la lógica la diferencia. Una cosa es la política de unidad básica y otra cosa es intentar analizar, entender la política desde los hechos políticos visibles. Definirse políticamente es necesario para cualquier individuo, pero alienarse también es alarmante. Quita perspectiva. Pero no se puede andar toda la vida desde el no lugar, alguna vez hay que jugarse. Y nunca me jugaría por Macri, por ejemplo. No tengo nada en común con Macri. Ni con De Narvaez. Ni Carrió. Mucho menos Duhalde.  ¿Reutemann? No de nuevo. ¿Cobos? Ya voté a De la Rúa una vez, dos veces el mismo error no hablaría bien de mí. ¿Cristina? No me cae mal. ¿Sabbattela? Ojalá alguna pueda votarlo. Cada vez quedan menos opciones y las opciones que se eligen hablan de quienes somos. 
Dicen que vivimos en tiempos de crispación. Dentro de este contexto tan revuelto y agresivo, la tentación de aislarse, de marginarse, crece segundo a segundo. No se puede pelear con todos todos los días pero tampoco se puede dar crédito y dejar pasar afirmaciones descabelladas soltadas en cualquier lugar sin la más mínima consciencia de la gravedad de lo dicho. “El problema es que te ponen entre la espada y la pared” me dijo un amigo mientras soltaba el humo de su cigarrillo con el suficiente hastío. He ahí, quizás, el quid.  Es, al fin y al cabo, una cuestión de percepción. Para el que te pone entre la espada y la pared existen la espada y la pared. Para mí existe solamente la espada, venga del lugar que venga. La pared no existe. De hecho, ni siquiera la siento.


10.6.10

Sonia Alesso en San Cristóbal

Ricardo Gutman

Sonia Alesso estuvo en la zona con motivo de las elecciones del próximo 16 de junio recorriendo escuelas en San Cristóbal y Ceres y brindó una conferencia de prensa durante la mañana del martes a los medios de San Cristóbal. En líneas generales la conferencia se puede consultar acá , para algo mucho más específico aquí les dejo el audio de la conferencia.

6.6.10

Santa Maradona pide fútbol

Ricardo Gutman

No recuerdo las veces que le pedí al Tano que cambie de canal, que por favor no lo dejase en una señal de noticias. En todas pasan lo mismo. Terminé mi café y cuando terminó Capusotto salí del Drugstore rumbo a Peko´s,  hastiado de los relojes en cuenta regresiva. Ni siquiera hablan de fútbol. Muertos y accidentes coronados de los relojes en cuenta regresiva al día D. Camino al bar las vidrieras se han vestido de banderas, cintas, escarapelas y pelotas celestes y blancas. Y por donde pasás relojes en cuenta regresiva. Canales de televisión, páginas web, mensajes en el celular, radios, todos con la cuenta regresiva al comienzo del mundial.  A medida que pasa la gente se va dando cuenta de que está más cerca. Adentro del bar nadie habla de fútbol, están remodelando, pintando, revocando en cuenta regresiva para el sábado reabrir  y no están para hablar de fútbol. El tiempo corre por cosas más importantes.
No entiendo bien que pasa pero salvo en Peko´s todos quieren el mundial. Fiebre de mundial.  Y Santa Maradona pide fútbol. Ya no se puede ver la tele de tanta temperatura. La golosina del mundial, los televisores del mundial, las pilas del mundial, las heladeras del mundial, los canales del mundial, los chicles del mundial, las promociones del mundial,  los desodorantes del mundial, la pelota del mundial, las gaseosas del mundial, los autos del mundial, la vacuna del mundial, los grupos en facebook del mundial, los DVD del mundial, los celulares del mundial, los sponsors del mundial, la televisión satelital del mundial. Y los relojes en cuenta regresiva. Y los periodistas deportivos deambulando por Sudáfrica tratando de justificar tanto tiempo de rosca para estar en la competencia.
Andan con el rostro cortado. Ya no es USA 94, esos tiempos en que los jugadores de la selección se calzaban una gorrita y daban notas a cualquier hora por unos cuantos billetes verdes. Y ya no saben que hacer. Y hablan del mundial pero no de fútbol, se hacen notas entre ellos, encuentran barras bravas y por cada pastizal sudafricano hay un elefante rosado. Entonces buscan cualquier cosa para publicar.  Grondona le pasa factura al Diego. Recurren al Twitter de Agüero. Recurren al Twitter de Mascherano. Que Mascherano sale a desmentir vía Twitter de Agüero que él no tiene Twitter. Por ahí anda el sudafricano cadete de un hotel que sabe más de fútbol argentino que los mismos periodistas argentinos que no son capaces de explicarle porque Riquelme no está en la lista. Y cuando habla Santa Maradona les registra tres frases y los deja contentos. Pero siguen  preocupados por el tobillo de Messi. Que si Higuaín o  Milito.  Que los brasileros no están muy preocupados que digamos por Argentina. Garcé trae alfajores.  Y el infaltable clásico documental de Héroes por Volver y alguna cosa más como movileros burlándose del resto de las personas que andan en los alrededores de los estadios por hablar otro idioma. Programación repetida hasta el hartazgo.   
Pero eso no es lo peor. Lo peor son las publicidades de Quilmes. Cada mundial espero la publicidad de Quilmes para saber con que se vienen.  Son buenas. Son efectivas. Cada vez mejores. Explotan en nosotros esas cosas que asoman en estos momentos y que nunca nos damos cuenta. Pertenencia creo que se dice, un maquillaje del patriotismo.  Nos hacen creer que le vamos a comer el hígado a Brasil en la final pero siempre nos volvemos en octavos. Cada vez más efusivas.  A mí, que todavía me emocionan varias cosas, las detesto por ser casi perfectas. Ahora Dios nos habla y nos dice que los de abajo también juegan. Que cree en nosotros. Que somos el pueblo elegido. Que manga de desgraciados, mi humilde reconocimiento a los creativos publicitarios.  El resto de las empresas están bien atrás, no largan. Los relojes siguen en cuenta regresiva. Mientras tanto, Santa Maradona pide fútbol.  Y el resto le responde con  Mundial.  
Segundo a segundo, como una pequeña muerte, los días nos acercan al partido ese entre Samoa y Pakistán que tanto estamos esperando. Partidos que nunca miraríamos ni en nuestros sueños más revulsivos se vuelven parte de la rutina mensual de los junios. ¿Qué Samoa ni Pakistán clasificaron? Disculpen, todavía no tengo mi fixture ni sé cuál es el grupo de la muerte. Menos que menos estoy al tanto de quienes nos tocarían en caso de pasar a segunda ronda. Ni la diferencia horaria. Quizás estoy perdido aunque abundan los informes especiales de los 32 equipos que llegan al mundial. El mejor de todos es el de la Barcelona. Abunda el mundial. Pero de fútbol nada. Santa Maradona pide fútbol.  Y los argentinos un título. Y un LCD. Te los tiran por la cabeza. En Cincuenta cuotas. Fuera de joda. Es una verdadera ganga. Todos especulan con la inflación de acá a dos años. No pagás nada, agarrá viaje. 
Esta indiferencia que vivo ante el mundial me sorprende a mí mismo. No me compré un LCD. Ni siquiera como Mantecol, que se anda chamuyando chinos y jamaiquinos para que nos hagan el aguante.  Ya ni discuto los candidatos, por ejemplo. No tiene sentido, todos saben que primero, siempre, está Brasil y resto dos escalones más abajo. Pero los periodistas siguen preocupados por el tobillo de Messi. Así y todo no puedo estar ajeno a lo que pasa en la selección.  Lo único que me prende fuego es que han llevado a Verón para que, encima, sea el guía de Messi. Así va a terminar el pibe. Zafamos del Capitán Frío pero del pirata no, que se le va hacer. A los únicos que banco son a Tevez y a Mascherano. Aunque no tenga Twitter. Y a Palermo carajo.  
Los relojes corren y los días avanzan pero el misterio sigue en pie: ¿Qué piensa el Diego? Santa Maradona pide fútbol y los periodistas hacen la vista gorda. No hay data entonces aparece el sexo y asado en la tapa de Clarín.  Santa Maradona pide fútbol y el resto quiere otra cosa. El DT les tapa la práctica, no les larga prenda. Y todos se siguen preguntando si al pibe del Barcelona le seguirá pesando la camiseta argentina.  Encima no hay amistosos. Y eso es otro problema. No saben si es bueno o no jugar amistosos antes del Mundial. Ahora todos adoran a Mourinho. Entonces es obvio que no quieren fútbol.  Y se siguen sumando los barrabravas en Pretoria. Qué cosa ¿no? Habrase visto. Como si nunca hubiese pasado.  
Los cronómetros siguen atrasando  o adelantando, ya no sé bien. Confieso que el fútbol es una de las cosas de las que menos sé. No puedo de hablar de táctica y estrategia. Soy horrible, lo reconozco. Por lo menos no miento ni ando a los gritos en los bares.  Simplemente lo veo y con eso me alcanza.  De vez en cuando sigo algún partido de Unión pero nada más. Lo poco que sé de posiciones lo aprendí del Pro Evolution Soccer a diferencia de mi hermano, que sigue escuchando los partidos por radio y que gracias a él conocí la genialidad de Víctor Hugo, tan clarividente el uruguayo. Yo no sé nada. Pero sé que no quiero a Mourinho. No quiero ese fútbol, admirable desde lo táctico por su funcionamiento y rentabilidad pero que da poco a la gente. Incluso creo que Mourinho y Real Madrid es una contradicción de términos solo posible de suceder en contextos de exitismo y búsqueda de resultados.  Al parecer eso es lo que quieren.  
Y en el medio de todo este negocio están las ilusiones y las expectativas  de la gente. No lo niego, hace falta un título y para conseguir un título es necesario ganar. Pero no me come la cabeza ganar como sea, no me seduce el dramatismo con el que se vive el fútbol por estas latitudes. Me revientan las injusticias, como a todos. Por eso me gustan Borghi y Cappa. Sería hermoso volver a ganar un mundial con el as de espadas jugando para vos. Santa Maradona pide fútbol. Yo no le pido tanto, solo pido que jueguen a la pelota. Y que me dejen verlo por Canal 7, ¿puede ser?

P/D: aquí les dejo un regalito

3.6.10

Fuera de Serie

Ricardo Gutman

Hace un tiempo explayé mi "frustración" porque el Pancho no me conseguía la Barcelona. Nobleza obliga, debo reconocer que el Pancho es un fuera de serie porque desde la edición 187 la Barcelona llega a San Cristóbal y ya no tengo que esperar un viaje a Santa Fe, que mis hermanos me la traigan cada vez que sale o molestar a Paola Lagger y Guillermo Quiroga para conseguir un número. 
Una vez más el Pancho logró lo imposible. Para aquellos que quieran comprarla peguense una vuelta  por el kiosco de Francisco Bassano a media cuadra de la escuela Belgrano, por calle no me acuerdo el nombre entre Pueyrredón y Chacabuco y la encargan. Si está cerrado le tocan el timbre de la casa. Y si no pregunte a los vecinos, que tanto joder. Mire si se la va a perder.

P/D: No la lea en lugares públicos, la gente no entiende porque una persona se puede reír sin ninguna razón aparente. No intente explicar la razón de su risa, para que se va a gastar. Disfrute, que para eso está  


29.5.10

El sol del 25

Ricardo Gutman

La verdad, no me gustan los actos. Pero existen. Y hay que ir. Y cubrirlos. De hecho fui, estuve toda la mañana cubriendo el Bicentenario en San Cristóbal e hice la crónica de rigor. No echo la culpa a los demás, es toda mía. Es que me pongo muy fastidioso. Es todo muy armado, no solo en los discursos. Y nunca salen como se planea. Pero me quedó algo adentro zumbando después que envié el mail a la gabi con la crónica para la página. Me quedé como incompleto, podríamos decir. Y me dieron ganas de escribir.
Mi madre no movió el tele en todo el fin de semana de canal 7 y Chiquito empezó a avisar que lo poco que se hacía para “celebrar” el Bicentenario en la ciudad se postergaba por las condiciones climáticas. La bronca me empezó a subir a medida que avanzaba la tarde y se posaba la noche. En realidad había empezado mucho antes, desde que conocí el programa del bicentenario.



Me pareció poco. Y encima ahora Chiquito avisaba que se suspendían las actividades mientras la tele no dejaba de pasar la fiesta de la 9 de Julio. Me dije, me prometí, y espero cumplir, que para el 2016 voy a estar ahí. Hubiera estado bueno un encuentro coral, de esos que se hacían cuando yo era chico en la Casa de Cultura. Hubiera estado mejor que reabriesen la Casa de la Cultura con un encuentro de Coros un día, con El Riel presentando nuevamente (y con éxito seguro) El Viaje al otro día. No sé. Cosas que se me ocurrían en esos momentos de aburrimiento frente a la compu. Luego me di cuenta de que no teníamos coro. Ni hablar de Casa de Cultura. Un Te Deum, un acto oficial y un desfile. Y a la noche la inauguración del Cacho.
Salí de casa a las 9.15 del 25 de mayo de 2010 rumbo a la plaza Rivadavia para instalarme en las inmediaciones. No hacía frío pero estaba fresco y me abrigué. Las banderas en los frentes de las casa me pusieron de buen humor. Llegué a la plaza a eso de las 9.30 y el Te Deum seguía. Como lo vi al Aldo filmando entré a la Iglesia en plena ceremonia, justo antes de que empezase la oración del Te Deum. Al igual que el 95 por ciento de la gente presente en la parroquia no conocía ni una palabra de la oración y para no hacer karaoke con los papelitos distribuidos entre los bancos con los himnos me persigné y salí del templo. No fui el único.
Afuera los policías cercando la plaza y el sol empezaba a asomarse. Para variar prendí un pucho. Las primeras delegaciones de las escuelas deambulaban  por los pasillos de la plaza sin saber donde ubicarse. La gente salió de la parroquia derecho para la escuela Rivadavia y el Aldo me hizo notar lo lindo del arreglo en la entrada. Los guardapolvos ya dominaban la plaza entonces se largó el chocolate y los bollitos. Sin chocolate caliente y bollitos no hay 25 de mayo, ya se sabe. La ceremonia no pintaba empezar a la brevedad, acto seguido fuimos al SUM de la escuela para ver que ocurría en el cabildo. Gente. Maestras, maestros, políticos, funcionarios y oficiales se saludaban frenéticamente mientras los pibes de tercer grado hacían fila afuera en plenos preparativos de la chacarera que brindaron a los presentes. “Todavía no tienen esa vergüenza de los actos” pensé mientras los veía bailar y recordaba el día en que tuve que cantar en pleno escenario de la 411 en séptimo grado. El himno de la alegría si no me equivoco. En coro. Mi parte fue desastrosa. Estaba cambiando la voz. La embarduné completa. Mal mal. Adiós carrera de cantante. Lo peor fue que nadie me arrebataba el micrófono. Creo que ya aclaré que no me gustan los actos.
Apenas terminaron de bailar los chicos salimos del salón. Adentro los dirigentes seguían a chocolate y bollitos. En la plaza las delegaciones invitadas tímidamente tomaban su lugar. Los policías municipales iban de un lado al otro y siempre llegaba alguien nuevo que ubicar. La gente se iba amuchando en círculo, buscando la sombra. Para las 10.30 me di cuenta de dos cosas: que la bandera del escenario no estaba cosida sino que la franja blanca de la bandera tímidamente se superponía a la azul gracias a unos alfileres y que me había abrigado demasiado. Mientras el Aldo acomodaba la cámara tomé unas fotos de la convocatoria, como para decir que hacía algo. Filmé lo que pude, así salió.

Como para darle tono, folclore de fondo. Di gracias cuando Jorge Arta empezó a hablar. De reojo vigilaba la bandera y veía que no había mucho viento. Una lástima, porque sin viento no se luce tanto una bandera. Y entró la dirigencia. El intendente Rigo, el Presidente del HCM Cattaneo, el Juez Tallarico y la delegada regional de la región IX de Educación Alicia Torassa, que se pegó una vueltita por San Cristóbal, saludaban a cada una de las delegaciones mientras que el resto de los funcionarios tomaba su lugar en el frente. El himno le dio un poco de vida a la ceremonia y la bandera empezó a flamear, tímida en el mástil.
Cuando llegó la inevitable hora de los discursos agradecí la brevedad, un poco politizados quizás. Rigo habló de los desafíos en materia económica que esperan a la ciudad y Michlig de consenso en tiempos de crispación, palabra de moda en los últimos tiempos. Siguiendo con el rigor, la posta la tomó el pericón. La pericia de los bailarines para moverse en un espacio reducido como el escenario de la plaza despertó mi admiración, aunque debo reconocer que mientras los miraba pensaba que si bien es la danza nacional (que no creo que muchos sepamos bailar, o al menos nos acordemos de cómo se hacía) habrá sido bien difícil chamuyarse una piba al ritmo del pericón.

Así y todo faltaba emoción. Como lo mejor en esos casos es prenderle fuego a algo, el intendente seleccionó a un grupo de niños presentes y los llevó a prender una antorcha que simbolizaba el sacrificio y el honor de tantos hombres que forjaron nuestra patria y lucharon por la soberanía. Mientras el grupo avanzaba yo maldecía no tener un lugar donde dejar la campera. De cortina creí escuchar la música de Piratas del Caribe. Quizás fue el calor.
Y el acto terminó para darle lugar al desfile, que no empezaba nunca a causa y efecto de un corte de luz en Arrufó. Daniel Callicó arregló el imprevisto con un generador propio. Debo reconocer que había gente en el desfile, pero la absoluta mayoría del lado norte de Alvear, donde se encontraba la sombra. A esas alturas mi temperatura corporal me impedía pensar. El Aldo acomodaba las cámaras para filmar el desfile que nunca empezaba y me acercaba unos mates. Chiquito arengaba a los abuelos del hogar Alma a que moviesen las banderas, todo a capela. Y el desfile no empezaba. Y las autoridades en el palco. Ya había pasado el mediodía día y el sol me incendiaba. Arrancaron los equipos, se hizo la luz y empezó el desfile.
No tuve mejor idea que filmarlo con mi cámara fotográfica del lado sur de Alvear, donde el sol pegaba con más fuerza. Y pasaron las escuelas, los clubes, los bomberos, la Municipalidad, la policía, las colectividades,  los bomberos nuevamente, la Sociedad Rural y sus caballos y los Ex Combatientes de Malvinas, lejos los más aplaudidos y honrados de la reunión, entre otros tantos que seguro en el esfuerzo de nombrarlos me olvidaré. Así cuarenta minutos. Y no hubo suelta de globos ni de palomas ni siquiera de esos papelitos satinados que tiran en las finales de la Champions cuando un equipo sale campeón y que quedan tan lindos en el aire pero que después hay que barrer. Terminó y nos fuimos mientras Chiquito en el altoparlante aseguraba que esto quedaría en la historia gracias a las cámaras del cable.
Cuando llegué a casa lo primero que hice fue tomar agua, comer asado frío y prender la tele, obligatoriamente por decreto en el 7. En Buenos Aires era otra cosa. No recuerdo bien que hice a la tarde, salvo cargar algunas fotos para la web y bañarme para asistir a la inauguración del Cacho. Pero eso es otra historia.     

1.5.10

MANIFIESTO BLOGUERO CONTRA EL ABUSO DE "ARTEAR"

República Argentina, mayo de 2009


Blogueros políticos y económicos de la República Argentina, agrupados sin distinción de simpatías partidarias, repudiamos el abuso de propiedad en que está incurriendo Artear S.A., impidiendo la difusión de videos que contienen entrevistas y declaraciones de funcionarios públicos y personalidades relacionadas al quehacer político de nuestro país.

En este sentido, y bajo la excusa de proteger derechos de Copyright, Youtube elimina, a instancias de ARTEAR S.A., los contenidos audiovisuales que, pese a ser generados y transmitidos por sus señales, incluyen información de carácter público. De esta manera se cercena la libertad de difusión de la información de interés ciudadano, con grave daño a la libertad de expresión. Un grupo concentrado de medios de comunicación pretende así controlar no sólo la generación sino también la circulación de la información política en el país, interfiriendo en los contenidos elaborados por medios de comunicación independientes.

Por esto, solicitamos que restablezcan las cuentas y los videos injustamente eliminados y se garantice la libertad de difusión y circulación de la información de interés ciudadano tal como lo expresa la Ley de Propiedad Intelectual (Ley 11.723) en su Artículos 27 y 28.

Nos dirigimos a todas las instituciones y personalidades del país y del exterior que defienden la libertad de expresión y de difusión de informaciones solicitando un claro pronunciamiento en defensa de los blogs afectados (Mundo Perverso y Registromundo) y para poner fin a este tipo de maniobras antidemocráticas, que privilegian los intereses corporativos por sobre los derechos de los ciudadanos.

extraído del blog Blogueros por la libertad. Si querés sumar tu adhesión hacé clik aquí

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